martes, 15 de enero de 2008
miércoles, 9 de enero de 2008
lunes, 7 de enero de 2008
el hombre que no sabía decir piropos
viernes, 4 de enero de 2008
i'm not there
Acabo de ver con Gonza esta nueva película sobre Dylan en la que un montón de actores hacen diferentes caras, edades y alteregos del buen Bob. En navidad le conté que había visto que tenían la película en polvos rosados y me llamó algo así como hereje por no haberla comprado inmediatamente. Luego ayer me telefoneó desde polvos para que le dijera exactamente en que puesto la había visto y como parece que no la encontró, hoy a la salida lo tenía parado en la puerta de la oficina esperándome para ir por ella. Después de una larga travesía por Benavides (Gonza en combi, yo en la bici) hemos conseguido I´m not there y nos hemos venido a mi jato a mirarla, previo aprovisionamiento de cerveza negra y yogurt. A mi la película me ha emocionado mucho. La selección de canciones es recontra feeling, la aparición repentina y caricaturizada de los beatles es un cague de la risa, los pequeños detalles biográficos te envuelven y creo que aún sin ser un fanático de Dylan la historia es tan real que puede calar en cualquiera. Ahora, debo decir, que por encima de todo eso, lo que me ha conquistado, es ver cómo una rubia tan rubia, tan alta y sobre todo tan cromosomaticamente xx como Cate Blanchett - quien de paso encarnó a la reina de los elfos en El señor de los anillos - puede, con un peinado alborotado, un par de lentes, un traje y una actuación impecable, convertirse cabalmente en Bob Dylan, y lograr incluso, que te enamores de él (de ella también un poco, yo por lo menos hasta hoy odiaba a la bitch). La cosa es que me he metido emocionado al blog de Gonza a ver que ha escrito sobre la película (que además he terminado regalándole) pero el maldito ha puesto cuatro líneas al respecto tras lo cual parece haberse concentrado más en un especial sobre los tampax y la virgnidad que estaban pasando por su tele. Con seguridad en pocos días tras ver nuevamente la película, escribirá algo más digno a lo cual ya nos tiene acostumbrados. Aunque con esa sucia rata del infierno nunca se sabe.
jueves, 3 de enero de 2008
5 perros chihuaheños
Hoy justo antes de salir del trabajo vi mi bici abandonada bajo las escaleras de caracol, junto a la caseta del guachi. Estaba allí desde navidad o antes. La cogí pues y me monté. Estaba recochina. Pare en el grifo de Espinar a echarle aire en las llantas porque además las tenía bajas. Es loco como a las bicis se les bajan las llantas precisamente cuando no las montas, como si estuviesen tristes o algo. Bueno la cosa es que normalmente hago la ruta de San Isidro hasta mi casa, pero el spaghetti del rock de Kara me emocionó y terminó desviándome hasta el parque Keneddy. Mientras descendía rodando por Diagonal miraba aquel pino de plástico gigante y las luces navideñas que aún colgaban de los cables de luz. Luego frente a la iglesia alguien gritó mi nombre-. Como yo iba oyendo música en realidad debo haber escuchado algo como ¡PfiOrrt! o ¡Tesrt! pero como soy paranoico igual me detuve y me quité los audífonos a ver qué rayos. Con gran emoción descubrí que era Karen. Estaba con Karenina, Pochaco y habían sacado a pasear a sus cinco perros chihuaheños. Era la cosa más loca de la vida. Todos los jodidos perros estaban vestidos con trapos de franela de diversos colores y los lucían orgullosos con las cabezas erguidas y ladrando esporádicamente al prójimo que se detenía a ver si aquellas cosas de verdad eran perros o qué rayos. Estaba Madonna, que es la mamá chihuahua y que una vez me mordió, dice Karen que porque los dedos me olían a hierba y Madonna no es legalize. Luego le seguían sus cuatro pequeños cachorros entre los cuales reconocí a Pichón de Pitbull y a





























