lunes 6 de julio de 2009

I learn that the world goes round, so I'm waiting here for my house to pass by

Me ha tomado casi tres años leer los seis primeros capítulos de "Bajo el volcán". Los seis restantes los he leído esta noche. No he debido hacerlo. Me siento mal, terriblemente mal. Quisiera que la viejita de los dominós que soltaba su pollito sobre la mesa viniera también a decirme -Vámonos-.

viernes 26 de junio de 2009

lo que será una nube se pasea por mi epidermis lateral

Y este es el texto que leí esta noche en el ICPNA para la presentación del poemario "COLLAGE DE VIAJE" de mi amigo John Martínez
Grande John!!! Fue un gusto y un honor presentarte

...

La poesía no es un lugar al que uno escoger ir. No aparece en los panfletos turísticos. No es el bar donde empiezas la noche sino la vereda en la que amaneces tumbado. No hay mapas. No hay un bus, una estación de tren. No hay una vieja en una esquina que te indique el camino cercano. La poesía es un lugar al que solo se puede llegar naufragando. Todos los que han encayado en ella, llevan la marca del desamparo, la locura o la soledad y hablan como si estuviesen llenos de olas y de peces. Puedes comprarte un lapicero, un cuaderno, una máquina de escribir, pero tendrás también que conseguir el delirio en alguna parte. Incendiar tu casa, dormir en el techo, tomar el bus equivocado. Confundir el recibo de la luz con una carta de tu madre, y la lámpara de la mesa de noche con un volcán. La poesía es una enfermedad, una fiebre y así como nadie escoge la fiebre, nadie compró su primera libreta de poesías. Utilizaron las últimas hojas de su cuaderno de matemáticas, las paredes de casa o cualquier pedazo de papel que estuvo a mano. Todos llevan una marca. Puedo salir a la calle y no poder decirte si aquel es un arquitecto, un panadero o un albañil sin antes ver su ropa, revisarle las manos o conocer su oficina. Puedo en cambio reconocer a un tipo que escribe poesía tan sólo con verlo andar. Puedo por eso recordarte John hace cinco años cuando te conocí, en una época en la que el dinero apenas nos daba para el pan con queso y la cerveza. Recordar aquel maletín viejo de donde sacabas poemas y pequeñas botellitas de ron y decirte que tan sólo viéndote era tan simple saber, así como uno señala un avión y dice -mira un avión-, que ahí delante teníamos a un tipo que no iba a venir a hablarnos del clima, la moda o el tránsito vehicular.

¿Cuántas veces nos hemos visto en estos cinco años John?, unas veinte veces? Tengo más contacto con las chicas de la lavandería John. Ellas lavan mis polos y mis medias. Entonces ¿por qué esta amistad, esta sensación de encontrarse con un hermano perdido en una calle de Berlín? ¿Qué existe dentro de las palabras que nos une? ¿de dónde nace este idioma que nos ataca y nos deja de repente? La primera vez que leí tu poemario te dije: no entiendo. Tú me dijiste: leélo de nuevo. Toma un poco de ron esta vez. Yo me reí, pero eso no fue lo único que hice. Conseguí el ron, me llené el vaso, apagué la música, las luces blancas, la ciudad se fue a la mierda y al volver a leerte, ya un poco menos atento a mi mismo, a mis ocho horas de trabajo y mi cena caliente, fui cayendo también en el collage, en el viaje, como cogiendo un resfrío. Seguí pasando hojas tras hojas, naufragando en mi cama, recuperando el idioma que alguna vez conocí y ahí tumbado empecé a comprender lo que habías puesto: escribir es tomar el océano con la mano cercenada.

Tu Villa María del Triunfo, John. He ido sólo dos veces. La primera a comprar muebles para mi casa, la segunda a buscar pescado con mi padre, muy temprano por la mañana. Nunca a verte John. Nunca he pasado una noche en Villa María. Y sin embargo, he estado allí al leerte. Caminando entre arenales, subiendo largas escaleras, viendo el cielo que no se puede ver desde San Borja o Pueblo Libre. Francamente, se viaja mejor en tus poemas que en las combis y los mototaxis. Leo por ejemplo “en la pantalla de mi cuerpo / girando como una moneda / en Villa María del Triunfo / arriba y saliendo de Lima” y eso me basta para imaginarla. Siempre es saliendo de Lima, sabes John? Y no se trata sólo de los lugares por los que pasaste en esto que tú llamas collage: Buenos Aires, Santiago, San Telmo, Corrientes, Plaza Francia. Otra gente va también a Bs Aires. Vuelven con una fotografía junto al Obelisco y un pequeño Gardel de cerámica. Esa es la gente que visita ciudades. A ud, las ciudades lo van a visitar. Se le atoran en el pecho. No lo dejan vivir.

Sigue escribiendo John, no te cures, no te salves, sigue haciéndole un espacio en tu maleta a la locura y a la botellita de ron. Dime nuevamente en el grifo de la Arequipa: yo pongo diez y con tus diez hacemos un Queirolo. No le hagas caso a Gonzalo que ahora sólo toma Schawps y dice que se llama Pedro. No abras los párpados. No estornudes rumbo a la salud. Sigue confundiendo Villa María del Triunfo con San Telmo y a la mujer que amas con un desastre natural. Intérnate en el insomnio. Reconócete como un naúfrago. Y aunque nadie te entienda nunca, tú sigue hablando y escribiendo como si estuvieses lleno de olas y de peces.

jueves 25 de junio de 2009

John

jueves 18 de junio de 2009

poesía


Este Viernes 19 a las 8:00 pm, Fundación Yacana se complace en presentar una nueva velada poética a cargo de:

Ricardo Hinojosa
Pierre Castro
Vladimir Nalvarte
Ana María Faconí
Navale Quiróz
Rodrigo Quijano


Los esperamos


(Bar Yacana: Jr.de la unión 892 /segundo piso - Esquina con la Plaza San Martín)

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lunes 15 de junio de 2009

serie z

Puta mare, anoche bajé a casa de Jair para filmar un cortometraje sobre zombis. Como llegué tarde ya habían escrito el guión y la huevada ya no era sobre zombis sino algo bien gore sobre unos amigos que por joda hacían un culto satánico y terminaban poseídos. Cuando llegué tenían un cuchillo sobre la mesa y la gente estaba locaza. En vista de ello dije que yo no sabía actuar y que mejor hacía cámara xD. Un grupo fue a comprar ketchup, maizena y gelatina para preparar sangre. Yo me quedé redactando los versos satánicos. También compramos velas y recogimos unos implementos de cirugía dental de casa de Yiorsh. Harold estaba verdaderamente compenetrado con su personaje. Se echaba ketchup por todo el pecho y pedía que le peguen duro y que por favor le reventaran el cerebro. Pepex se quedó dormido asi que su personaje fue: el que se quedó dormido. Cuando acabamos de grabar como a eso de la una de la mañana, la sala tenía más ketchup que una hamburguesa y habían pedazos de maizena roja adheridos al techo. Cague de risa.

Acaban de pasarme el trailer.

viernes 12 de junio de 2009

Cuatro

Hoy me he levantado a las seis de la mañana. Todavía estaba oscuro y hacía un frío de las remilputas, pero igual me paré y me vestí porque había que ir a recoger a Denisse del terrapuerto. Denisse vive en Chimbote pero la hemos mandado a importar para el recital de hoy. Cuando salimos del terminal y vio el cielo de Lima dijo "acá siempre parece que va a llover". Luego cogimos un taxi. Ahorita ya debe estar tomando desayuno con Kara o a lo mejor durmiendo. Hoy a las siete de la noche en la UTP, ellas dos junto a Alessandra Tenorio y Juan Pablo Mejía van a ofrecer un conversatorio sobre literatura emergente. También vamos a regalar una plaqueta bien paja con poemas de los cuatro. Yo he hecho la portada y algunos dibujitos del interior, mire usted. Además fui a Wilson a engrapar y refilar las plaquetas. Así que si no quieren que me convierta en el Increíble Hulk más vale que hoy a las 7 de la noche vayan a la UTP (esquina de 28 de Julio con Arequipa cuadra 1 - 3er piso Auditorio Elissa Toulliere). Como ya saben, la entrada es libre. En el poster dice que habrá vino de honor pero no se los aseguro. En todo caso yo voy a llevar mi termo lleno de pisco y puedo compartirlo con quien vaya. Seguidamente bajaremos en mancha a otro recital en el Yacana donde estarán Mario Morquencho, Josefina Jimenez, entre otros escritores Yyyyy finalmente subiremos a desgraciarnos al Mirador.


jueves 11 de junio de 2009

dijo que las casas en China eran redondas y más tarde preguntó quién había inventado el inodoro

Que loco es todo. Hace un par de días escribía aquí en mi blog sobre Oswaldo Reynoso y ayer en la noche por la reputamadreeeeeee!!!! coincidí con él en el Centro Cultural de España donde mi gran amigo Jorge Flores (que también andaba por allí tratando de convencerlo de que el domingo baje a una pachamanca en su casa xD) me lo presentó. La cosa es que terminé no sólo conociéndo a uno de mis escritores favoritos, sino caminando con él hasta un viejo chifa de Arenales donde estuvimos con Jorge y Maynor Freyre oyendo sus chistes monses, mirando su hermosa cabellera blanca y chocando su vaso de cerveza con el nuestro. Lo traumático del asunto es que yo acababa de dejar mi mochila en casa y allí tenía su libro "En octubre no hay milagros" además de una revista Marc el loco en cuya portada aparecía él a la derecha de Bruce Lee. La puta que lo parió!. Lo único que me había traído de casa era mi jodido manuscrito de cuentos. Encima el que ya está todo garabateado con mis correcciones. Ahora ya no tengo mi manuscrito. Lo tiene él. Cuando sequé el último vaso de chela antes de huir raudamente, no pude evitarlo y se lo regalé. Hasta se lo autografié al cabrón. Esta mañana cuando abrí su libro morado y pensé (soñé, deliré, aluciné jodido) que tal vez Oswaldo podría también estar hojeando el mío, pues bueno ya se imaginarán, pocas veces me me ha atacado un delirium tremens tan hermoso.