miércoles, 30 de diciembre de 2009

sokoban

cuando era niño jugaba un juego de computadora llamado sokoban. trataba de un muñequito que tenía que acomodar cajas dentro de un almacén. no podías pegar las cajas a las esquinas porque luego no había como sacarlas y tenías que cuidarte también de no quedarte encerrado. dirán que era una huevada, pero yo me pasaba horas empujando al jodido muñeco.


también jugaba Barbarian, Prince of Persia y un juego de la NBA en el que solía escoger a los Lakers porque allí jugaba un negrito llamado A.Jabbar que medía como dos metros y siempre la clavaba. cuando los chicago bulls me ganaban yo sacaba el diskette del juego y lo doblaba. espero que mis padres nunca me hayan visto hacerlo

como a los 16 dejé de jugar y empecé a escribir, una noche más o menos como a esta misma hora. recuerdo la pantalla azul del wordperfect, las hojas perforadas de la impresora en línea

desde entonces he escrito por vago, porque estaba solo, por rabia, por aburrimiento, por cagarme de risa, por costumbre, en algunas épocas por imsomnio, por exceso de cerveza, por falta de cerveza, porque no había nadie en el msn, por falsa fama, por un poco de dinero y porque no he podido evitarlo.

nunca había escrito por miedo

esta noche, sin embargo, he visto nuevamente mis manos junto al teclado varadas como lobos marinos y el miedo me ha hecho levantarlas y tipear

no sé por qué me he puesto a hablar de sokoban y el jodido muñequito que empujaba cajas, pero así también fue en un comienzo. no tenía idea de nada. sólo pisaba las teclas como un loco.

tengo la sensación de que si sigo agitando mis manos, en algún momento también mi cerebro decida ponerse a trabajar


lunes, 21 de diciembre de 2009

domingo, 29 de noviembre de 2009

cat

Sábato hablaba de un borrachito que al volver a casa por la mañana veía un dragón de fuego en el cielo. Es una de las primeras escenas de Abbadon El Exterminador, un libro que yo compré con ella y que he vuelto a tomar esta tarde. Al abrirlo encontré una foto en la que K está sumergida en mi cuello. Aquello me puso feliz. La avenida La Marina y el viento abanicaban mi saco como una mantaraya y yo sostenía el libro y pensaba en la foto. Hubiese querido ver también un dragón de fuego como aquel borrachito pero me faltaban unas diez o veinte cervezas para ello.

Al llegar a casa el gato estaba esperándome. Nunca he vivido con un gato pero desde que mi amigo lo recogió de la calle hemos empezado a llevarnos bien. Me da pena que ahora quiera regalarlo. La recepción de este edificio me recuerda al hotel de The Shinning y el gato es el equivalente a aquel barman flaquito que le servía whisky a Jack. Yo soy Jack y el gato me sirve el whisky. Me dice: su dinero no nos sirve aquí señor Torrence, la casa invita.

¿Se han dado cuenta qué el negrito de ese hotel es el mismo que cuida el manicomio en Alguien voló sobre el nido del cuco? Hace un tiempo estuve leyendo Tokio ya no nos quiere y Ray hablaba también de aquel negro. Decía "aquel jodido negro que recorre todo el camino de nieve hasta el hotel para que nada más entrar Jack le clave un hachazo en todo el pecho".

Algunos amigos me han dicho que yo siempre ando hablando de películas y de canciones y que a veces parece que no tuviera ideas propias. Me da miedo que eso sea verdad.

A veces mi vida me parece una película. Algo que puedo ver desde afuera y contar. Me sucede sobre todo desde que el gato me espera por las noches y me dice: su dinero no sirve aquí señor Torrence, la casa invita. Esta noche le he dicho: Jodido gato es mejor que aprendas a preparar un buen whisky antes de que terminen echándote de la casa. El gato me ha mirado ofendido. Luego nos hemos quedado asomados a la ventana.

Yo pensaba: "Lima no tiene nubes, pero si tuviera me gustaría que fueran como mantarayas.

No sé en qué rayos estaría pensando el gato.


viernes, 20 de noviembre de 2009

yo le robaba los esmaltes a mi vieja para pintar mi trompo y luego me agarraban a cuetazos

Muchachosss, se acuerrrdan que allá por la navidad del 2005 mi amigo Nelson y yo andábamos desempleados y nos pusimos a vender polos de dibujos animados ochenteros como CoolMcCool y La gata loca? Les cuento que ese año gracias a ustedes, pudimos comer pavo en navidad y tener un digno año nuevo! xD. Lo que vino después fue que ese verano nos contrataron en la agencia y se pudrió todo. Nos volvimos millonarios pero a costa de trabajar 34 horas diarias. Ahora, cuatro años después, volvemos a estar desempleados, pero esta vez por decisión propia. No nos gusta trabajarr No noss gussstaa! No nos gustannn los jefes ni las sillas con rueditas. Pero se acerca la navidad y los centros comerciales han corrido la voz de que Jesús fue sietemesino. Arde Troya, fuma el barco y nosotros no queremos comernos al gato de la familia así que hemos vuelto a las andadas de los polos. Esta vez nos acompaña la amiga Maria Eugenia, o sea que ahora somos tres como Mecano pero no tan gays. Nuestra primera colecciónnnn está dedicada con mucho cariño a los juegos con los que nos entreteníamos de niños. Aquellas épocas cuando todavía no se había inventado el wii y salíamos a empujar canicas en la arenita. Chequeen el video y recuerden un poco, huyan del trabajo, déjennos regalarles un trompo y una tiza, salven un gato =D

lunes, 16 de noviembre de 2009

domingo, 4 de octubre de 2009

jueves, 1 de octubre de 2009

Recital Cadáver



Este Viernes 2 de Octubre estaremos reunidos en el Yacana Bar del centro de Lima, para ofrecer un pequeño recital de poesía y cuento, volver a compartir nuestros textos, beber algunas cervezas y acabar vagando por la ciudad. La cita es a las 8 PM. (hora puntual) estaremos obsequiando una edición limitada del número 0 de la futura revista de creación y proyectaremos un corto animado sobre la historia de mis mudanzas:




Colectivo Cadáver somos: Poesía y cuento: Laura Rosales, Sandra Enciso, Karina Valcárcel, Mario Morquencho, Juan Pablo Mejía, Dalia Espino, Carmen Escobar, Pierre Castro, Jorge Flores, Helí Paredes. Ilustración: Carlos Dávila, Miguel Vilchez, Ricardo Olazo. Fotografía: Handrez García, Dalia Espino, Jair Chuquillanqui.

Los esperamos!

domingo, 27 de septiembre de 2009

Cynthia

Mi hermana ya se bajó del barco. Salió ayer de Barcelona y ha pasado la noche en Cali. Allá vive su novio, el Colombiano del nombre extraño. Su llegada a Lima dentro de una semana, coincidirá con la publicación de la revista en la que aparece mi cuento sobre su encuentro con el negro Ambers. Creo que será una buena forma de decirle que la he extrañado. Mi hermana en Cali. Es raro. Yo pasé por Cali una vez. No tenía nada que hacer allí pero ya saben, uno no puede pasarse la infancia escuchando Cali Pachanguero y luego pasar por Colombia sin ir a visitar. Mi hermana en Cali. Ojalá se tome una polaroid.


sábado, 26 de septiembre de 2009

no más especulaciones

el tiempo exacto que me toma darme un duchazo
es el mismo que a Los Rodríguez les toma cantar
"100 pájaros volando"


jueves, 24 de septiembre de 2009

Oh mother

Parece que hoy será una de esas noches en las que termino oyendo "I Know it's over" treinta o cuenta veces seguidas. Es un buen síntoma. Aunque no parezca. Por la tarde me he quedado dormido en el bus. Soñé que unos cocodrilos salían del inodoro. Esto por ejemplo lo estoy inventando. No soñé nada de cocodrilos. Ni siquiera me quedé dormido en el bus. Lo que sucede es que a veces no hay otra forma de contar las cosas. Ahora que oigo a Morrisey empezar la canción diciendo"Oh mother" pienso en cuán pocas canciones existen en las que se mencione a papá y a mamá. ¿No es algo ilógico eso? ¿No era ellos a quien solíamos acudir? De pronto ha dado la medianoche y he recordado a mi mamá. Su cama a unos cuantos miles de kilómetros de la mía. Mi padre atravesando la panamericana norte en una bala. Y mi hermana, varada en algún lugar de la costa europea. No vivo con mis papás desde que tengo dieciséis. Y mi hermana nunca se había ido tan lejos. Casi nunca me doy cuenta.

Casi nunca.

lunes, 10 de agosto de 2009

más noticias sobre Falso Kramer

A Mi tío Falso Kramer le han reventado una botella de cerveza en la cresta. Contado así parece algo muy grave pero en realidad no lo es. Mi tío Falso Kramer es como el tipo rudo de Sin City y por más que uno le reviente cosas en la cresta, no hay como derribarle. Él único capaz de derribarle es él mismo y lo logra consumiendo ingentes cantidades de alcohol hasta que cae como caca de pájaro sobre el asfalto. Algo así como lo que le pasó en la fiesta de año nuevo que celebramos en mi casa cuando hasta el muñeco de año nuevo estuvo a punto de sodomizarlo. Mi tío Falso Kramer es un tipo duro que nunca consigue sacar a bailar nadie. Sacó a bailar a mi novia y mi novia le dijo: fuera mierda, anda baila con el muñeco. El muñeco de año nuevo tenía un pene prominente. Mi tío Falso Kramer no se lo tomó muy bien. Mi tío Falso Kramer no se toma nada muy bien. El tipo que le reventó la botella de cerveza en la cresta terminó con la cara dentro de un inodoro lleno de caca. No es una imagen muy agrabale pero mi tío lo cuenta así y yo no veo otra forma de contarlo. De todas formas cuando le reventaron la botella en la cabeza Falso Kramer acabó con un corte en el ojo. A la mañana siguiente mi tía y su novia lo llevaron a un lugar al que todo el mundo llama el INO. Supuestamente es el Instituto Nacional de Oftalmología pero yo no entiendo por qué todo el mundo le llama el INO y asumen que yo tengo que saber qué chucha significan esas siglas. Le han puesto no se cuantos puntos en el ojo. Tenía los conductos lacrimales rotos así que se los han cosido. Después de una semana de descanso Falso Kramer ha vuelto al INO. Un doctor le ha cobrado 14 soles para decirle que le han cosido mal todo el ojo y que tienen que volver a operarlo. Falso Kramer le ha dicho: - Doctor, váyase usted a la mierda -. Esta tarde lo he visto en casa de mi tía. El ojo le sigue lagrimeando. No es que Falso Kramer esté triste ni nada por el estilo. Falso Kramer es un tipo duro. Es sólo que ahora tiene los conductos lacrimales rotos y el hijo de puta no puede dejar de llorar. Lo ves allí sobre la silla comiendo el arroz con pollo que nos ha preparado mi tía y todo lo embarra de lágrimas. El arroz verde, la presa de pollo, la salsa de rabanitos. Hasta da un poco de risa mirarlo. Le digo – Oye ¿por qué lloras? Me dice: Si me sigues jodiendo vas a terminar con la cabeza dentro de un inodoro. Entonces me callo y sigo comiendo mi arroz con pollo en silencio. Pero le miro de reojo. Es inevitable mirarlo. Llora como una virgen mi tío Falso Kramer. Ya uno no sabe si es por el muñeco o por la vida. Pero hay que ver como llora el cabrón sobre los rabanitos.

sábado, 8 de agosto de 2009

cuarenta páginas de algo

Me estaba acordando de esta historia que me contó Alfredo sobre el tipo que llega a su casa hasta las huevas de borracho y en vez de echarse a dormir, sale a correr. Al parecer al entrar por el garaje había encontrado unas zapatillas, se las había probado y luego, ya con las zapatillas puestas, lo más lógico le había parecido ponerse a correr. Lo siguiente que supo fue que estaba a 40 kilómetros de casa. Entonces llamó a su esposa y le dijo donde estaba. Ella le preguntó que cómo chucha había llegado tan lejos. Él le dijo -Ven por mi-. El camino de regreso lo hizo durmiendo la mona en el asiento del copiloto mientras su esposa conducía y le miraba de reojo ¬¬. Algún tiempo después, este tipo que nunca había corrido en su puta vida hasta que se emborrachó y encontró unas zapatillas en su garaje, batió un record mundial corriendo 51 maratones en 51 días. Cuando la última maratón terminó dijo - bueno, me voy a casa. Por supuesto, lo más natural le pareció volver a casa corriendo.

También he estado pensando mucho en este pueblo de México donde a los muertos los entierran de pie. Me acuerdo de eso sobre todo cuando veo a la gente que anda por la calle sin mirar a nadie o a las señoras que van a los programas concurso y dicen que están muy felices de haber logrado entrar. Hoy vi unas chicas en la Avenida Bolivar que sostenían un papelógrafo en el que habían escrito "SE REGALAN ABRAZOS". Una cuadra después vi a un chico corriendo con otro papelógrafo semejante. Eso estuvo bien. Eso me hizo olvidarme del pueblo de México y de las señoras de la tv.

Lo último que voy a contar es que he estado re leyendo unos cuentos de Raymond Carver. Leí tres buenos cuentos pero no he podido leer este que se llama "Conservación". Es decir, lo he empezado, pero no he podido pasar de la primera página. Es un cuento que trata sobre un tipo que se queda sin empleo y se vuelve una ameba que no sale del sofá. Cuando su esposa se va a trabajar él esta allí en el sofá y cuando ella vuelve, él sigue allí sin hacer nada. Creo que no he podido seguir leyendo porque me he sentido un poco identificado y eso me ha dado miedo.

Sé que a veces parece como que me quedo dormido y no hago nada, pero prometo que no estoy muerto y que mi cuarto no es ningún jodido pueblo mexicano. Voy a escribir algo y despertaré a la gente de su letargo. Tal vez no sea un papelógrafo y tal vez no regale abrazos, pero despertaré a alguien. Es probable también que otro día llegue a casa borracho, coja unas zapatillas y corra 40 kilómetros hacia algún lugar. Aunque conociéndome tal vez sólo llegue a casa y escriba 40 páginas de algo hasta volverme loco. De cualquier forma te llamaré para que vengas por mi. De regreso puedes mirarme de reojo todo lo que quieras. ¬¬

Yo haré lo mismo por ti.

sábado, 1 de agosto de 2009

Rosebud

Ayer por la noche vi Ciudadano Kane, la mejor película de todos los tiempos según mi profesor de Fundamentos de la Publicidad. Claro que él también decía que si ponías a Las Meninas de Velásquez frente a un espejo abrías un portal al infinito. Estaba loco. Una vez se puso unos lentes 3D y era idéntico al doc de Volver al Futuro. Luego se murió. Antes de morirse nos mandó a hacer un trabajo sobre Ciudadano Kane y tuvimos que verla seis veces. Yo la vi con Marco y Ricardo. Hace dos semanas fui a la boda de Marco y en un par de meses iré a la de Ricardo. Ha pasado ya algún tiempo desde la universidad. Alguna gente se murió. Otra se está casando. Anoche vi Ciudadano Kane y seguía siendo tan buena como antes. Aunque debo confesar que me emocioné más cuando Orson Welles aparece en Ed Wood y lo aconseja. Ah claro, y cuando Calamaro canta aquello de "junto a personas que sólo son sombras como trineos de Citizen Kane". ¿Estoy mal?

miércoles, 29 de julio de 2009

conversaciones con mamá

Como yo no vivo con mis papás
ellos tratan de acceder a mi vida de diferentes maneras
Ayer por ejemplo, mi mamá me envió un email
Mi papá por su parte mandó una encomienda
Temprano fui a Tepsa a recoger la encomienda de mi papá
Era una caja llena de chifles y manguillos que traje a casa en uno de los pocos buses que esta mañana recorrían las húmedas avenidas de Lima
Ya en casa, abrí el mail de mi mamá
Era una carta con preguntas y consejos

Las mamás lo logran
Los manguillos también

.

viernes, 24 de julio de 2009

3 pequeñas notas de mi ausencia

Bueno, esto sucede en el Parque de Lima, aquel con el estanque de los patos y los botecitos a pedal. Estaba sentado en una de las bancas frente a la pileta. Yo no sé dibujar pero de todas formas había sacado mi lápiz y el cuaderno de hojas blancas que me regalaste. Intentaba copiar a dos niños de mármol que se abrazaban sobre el agua. Entonces este tipo que iba por ahí caminando se asomó a mi cuaderno. Supongo que porque me vio de gris, con lentes y la expresión tan concentrada esperaba encontrarse con un dibujo bien hecho. Pero yo no sé dibujar. El hombre vio mis garabatos y se fue desconcertado. Lo que digo es que la gente a veces sabe dibujar y a veces no sabe. No por eso vas a entrar en shock si tienen un cuaderno y se ponen a dibujar.

* * *

Alfredo me trajo de EEUU una copia en inglés de El guardián entre el centeno. Lo acabé hace una semana pero lo sigo llevando en la mochila. Hay días en que prefiero salir sin chalina que sin aquel libro.

* * *

Anteayer, como a eso de las doce de la noche hubo un ligero temblor en Lima. A esa hora estaban dando Tootsie en el canal 68, aquella película en la que Dustin Hoffman hace su entrada triunfal al travestismo. Después del temblor, el tornillito de mi lente se salió así que ya no pude seguir viendo Tootsie. Una lástima porque parecía ser una buena película. No tanto como El graduado por supuesto. Siempre he querido ser como Dustin Hoffman en El graduado. Sobre todo en el momento en que entra a la piscina con aquel traje de buzo que le han comprado sus padres. No me importan mucho la Sra. Robinson ni su hija. Es sólo que siempre me he sentido como aquel buzo en la piscina. Anteayer hubo un ligero temblor en Lima. Cuando acabó te quería llamar.


martes, 7 de julio de 2009

I learn that the world goes round, so I'm waiting here for my house to pass by

Me ha tomado casi tres años leer los seis primeros capítulos de "Bajo el volcán". Los seis restantes los he leído esta noche. No he debido hacerlo. Me siento mal, terriblemente mal. Quisiera que la viejita de los dominós que soltaba su pollito sobre la mesa viniera también a decirme -Vámonos-.

sábado, 27 de junio de 2009

lo que será una nube se pasea por mi epidermis lateral

Y este es el texto que leí esta noche en el ICPNA para la presentación del poemario "COLLAGE DE VIAJE" de mi amigo John Martínez
Grande John!!! Fue un gusto y un honor presentarte

...

La poesía no es un lugar al que uno escoger ir. No aparece en los panfletos turísticos. No es el bar donde empiezas la noche sino la vereda en la que amaneces tumbado. No hay mapas. No hay un bus, una estación de tren. No hay una vieja en una esquina que te indique el camino cercano. La poesía es un lugar al que solo se puede llegar naufragando. Todos los que han encayado en ella, llevan la marca del desamparo, la locura o la soledad y hablan como si estuviesen llenos de olas y de peces. Puedes comprarte un lapicero, un cuaderno, una máquina de escribir, pero tendrás también que conseguir el delirio en alguna parte. Incendiar tu casa, dormir en el techo, tomar el bus equivocado. Confundir el recibo de la luz con una carta de tu madre, y la lámpara de la mesa de noche con un volcán. La poesía es una enfermedad, una fiebre y así como nadie escoge la fiebre, nadie compró su primera libreta de poesías. Utilizaron las últimas hojas de su cuaderno de matemáticas, las paredes de casa o cualquier pedazo de papel que estuvo a mano. Todos llevan una marca. Puedo salir a la calle y no poder decirte si aquel es un arquitecto, un panadero o un albañil sin antes ver su ropa, revisarle las manos o conocer su oficina. Puedo en cambio reconocer a un tipo que escribe poesía tan sólo con verlo andar. Puedo por eso recordarte John hace cinco años cuando te conocí, en una época en la que el dinero apenas nos daba para el pan con queso y la cerveza. Recordar aquel maletín viejo de donde sacabas poemas y pequeñas botellitas de ron y decirte que tan sólo viéndote era tan simple saber, así como uno señala un avión y dice -mira un avión-, que ahí delante teníamos a un tipo que no iba a venir a hablarnos del clima, la moda o el tránsito vehicular.

¿Cuántas veces nos hemos visto en estos cinco años John?, unas veinte veces? Tengo más contacto con las chicas de la lavandería John. Ellas lavan mis polos y mis medias. Entonces ¿por qué esta amistad, esta sensación de encontrarse con un hermano perdido en una calle de Berlín? ¿Qué existe dentro de las palabras que nos une? ¿de dónde nace este idioma que nos ataca y nos deja de repente? La primera vez que leí tu poemario te dije: no entiendo. Tú me dijiste: leélo de nuevo. Toma un poco de ron esta vez. Yo me reí, pero eso no fue lo único que hice. Conseguí el ron, me llené el vaso, apagué la música, las luces blancas, la ciudad se fue a la mierda y al volver a leerte, ya un poco menos atento a mi mismo, a mis ocho horas de trabajo y mi cena caliente, fui cayendo también en el collage, en el viaje, como cogiendo un resfrío. Seguí pasando hojas tras hojas, naufragando en mi cama, recuperando el idioma que alguna vez conocí y ahí tumbado empecé a comprender lo que habías puesto: escribir es tomar el océano con la mano cercenada.

Tu Villa María del Triunfo, John. He ido sólo dos veces. La primera a comprar muebles para mi casa, la segunda a buscar pescado con mi padre, muy temprano por la mañana. Nunca a verte John. Nunca he pasado una noche en Villa María. Y sin embargo, he estado allí al leerte. Caminando entre arenales, subiendo largas escaleras, viendo el cielo que no se puede ver desde San Borja o Pueblo Libre. Francamente, se viaja mejor en tus poemas que en las combis y los mototaxis. Leo por ejemplo “en la pantalla de mi cuerpo / girando como una moneda / en Villa María del Triunfo / arriba y saliendo de Lima” y eso me basta para imaginarla. Siempre es saliendo de Lima, sabes John? Y no se trata sólo de los lugares por los que pasaste en esto que tú llamas collage: Buenos Aires, Santiago, San Telmo, Corrientes, Plaza Francia. Otra gente va también a Bs Aires. Vuelven con una fotografía junto al Obelisco y un pequeño Gardel de cerámica. Esa es la gente que visita ciudades. A ud, las ciudades lo van a visitar. Se le atoran en el pecho. No lo dejan vivir.

Sigue escribiendo John, no te cures, no te salves, sigue haciéndole un espacio en tu maleta a la locura y a la botellita de ron. Dime nuevamente en el grifo de la Arequipa: yo pongo diez y con tus diez hacemos un Queirolo. No le hagas caso a Gonzalo que ahora sólo toma Schawps y dice que se llama Pedro. No abras los párpados. No estornudes rumbo a la salud. Sigue confundiendo Villa María del Triunfo con San Telmo y a la mujer que amas con un desastre natural. Intérnate en el insomnio. Reconócete como un naúfrago. Y aunque nadie te entienda nunca, tú sigue hablando y escribiendo como si estuvieses lleno de olas y de peces.

jueves, 25 de junio de 2009

jueves, 18 de junio de 2009

poesía


Este Viernes 19 a las 8:00 pm, Fundación Yacana se complace en presentar una nueva velada poética a cargo de:

Ricardo Hinojosa
Pierre Castro
Vladimir Nalvarte
Ana María Faconí
Navale Quiróz
Rodrigo Quijano


Los esperamos


(Bar Yacana: Jr.de la unión 892 /segundo piso - Esquina con la Plaza San Martín)

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martes, 16 de junio de 2009

serie z

Puta mare, anoche bajé a casa de Jair para filmar un cortometraje sobre zombis. Como llegué tarde ya habían escrito el guión y la huevada ya no era sobre zombis sino algo bien gore sobre unos amigos que por joda hacían un culto satánico y terminaban poseídos. Cuando llegué tenían un cuchillo sobre la mesa y la gente estaba locaza. En vista de ello dije que yo no sabía actuar y que mejor hacía cámara xD. Un grupo fue a comprar ketchup, maizena y gelatina para preparar sangre. Yo me quedé redactando los versos satánicos. También compramos velas y recogimos unos implementos de cirugía dental de casa de Yiorsh. Harold estaba verdaderamente compenetrado con su personaje. Se echaba ketchup por todo el pecho y pedía que le peguen duro y que por favor le reventaran el cerebro. Pepex se quedó dormido asi que su personaje fue: el que se quedó dormido. Cuando acabamos de grabar como a eso de la una de la mañana, la sala tenía más ketchup que una hamburguesa y habían pedazos de maizena roja adheridos al techo. Cague de risa.

Acaban de pasarme el trailer.

viernes, 12 de junio de 2009

Cuatro

Hoy me he levantado a las seis de la mañana. Todavía estaba oscuro y hacía un frío de las remilputas, pero igual me paré y me vestí porque había que ir a recoger a Denisse del terrapuerto. Denisse vive en Chimbote pero la hemos mandado a importar para el recital de hoy. Cuando salimos del terminal y vio el cielo de Lima dijo "acá siempre parece que va a llover". Luego cogimos un taxi. Ahorita ya debe estar tomando desayuno con Kara o a lo mejor durmiendo. Hoy a las siete de la noche en la UTP, ellas dos junto a Alessandra Tenorio y Juan Pablo Mejía van a ofrecer un conversatorio sobre literatura emergente. También vamos a regalar una plaqueta bien paja con poemas de los cuatro. Yo he hecho la portada y algunos dibujitos del interior, mire usted. Además fui a Wilson a engrapar y refilar las plaquetas. Así que si no quieren que me convierta en el Increíble Hulk más vale que hoy a las 7 de la noche vayan a la UTP (esquina de 28 de Julio con Arequipa cuadra 1 - 3er piso Auditorio Elissa Toulliere). Como ya saben, la entrada es libre. En el poster dice que habrá vino de honor pero no se los aseguro. En todo caso yo voy a llevar mi termo lleno de pisco y puedo compartirlo con quien vaya. Seguidamente bajaremos en mancha a otro recital en el Yacana donde estarán Mario Morquencho, Josefina Jimenez, entre otros escritores Yyyyy finalmente subiremos a desgraciarnos al Mirador.


jueves, 11 de junio de 2009

dijo que las casas en China eran redondas y más tarde preguntó quién había inventado el inodoro

Que loco es todo. Hace un par de días escribía aquí en mi blog sobre Oswaldo Reynoso y ayer en la noche por la reputamadreeeeeee!!!! coincidí con él en el Centro Cultural de España donde mi gran amigo Jorge Flores (que también andaba por allí tratando de convencerlo de que el domingo baje a una pachamanca en su casa xD) me lo presentó. La cosa es que terminé no sólo conociéndo a uno de mis escritores favoritos, sino caminando con él hasta un viejo chifa de Arenales donde estuvimos con Jorge y Maynor Freyre oyendo sus chistes monses, mirando su hermosa cabellera blanca y chocando su vaso de cerveza con el nuestro. Lo traumático del asunto es que yo acababa de dejar mi mochila en casa y allí tenía su libro "En octubre no hay milagros" además de una revista Marc el loco en cuya portada aparecía él a la derecha de Bruce Lee. La puta que lo parió!. Lo único que me había traído de casa era mi jodido manuscrito de cuentos. Encima el que ya está todo garabateado con mis correcciones. Ahora ya no tengo mi manuscrito. Lo tiene él. Cuando sequé el último vaso de chela antes de huir raudamente, no pude evitarlo y se lo regalé. Hasta se lo autografié al cabrón. Esta mañana cuando abrí su libro morado y pensé (soñé, deliré, aluciné jodido) que tal vez Oswaldo podría también estar hojeando el mío, pues bueno ya se imaginarán, pocas veces me me ha atacado un delirium tremens tan hermoso.

miércoles, 10 de junio de 2009

martes, 9 de junio de 2009

Lito

xD
bueno y hoy en el Festival, David Galliquio (creo que emocionado porque le invité un café de china) me contó la historia de Lito "el perro". Resulta que el salvaje de Lito, es en realidad una mutación del zorro de aquel cuento de niños "El zorro y el sabueso" un personaje con el que David se obsesionó cuando era niño. Me ha emocionado mucho enterarme de esto porque cuando era chiquito mis viejos me compraron ese libro y también me gustaba mucho. Venía con un cassette y toda la huevada. Ahora bien, supongo que muchos niños leyeron ese cuento y a todos nos gustó y la csmare, la pregunta de rigor es... a diferencia de todos nosotros ¿qué carajo tiene el amigo David en la cabeza, para mutar esto:


en esssssto:

el negro alacrán vendría a ser el sabueso?
xD


bueno, por si gustan ir a apedrearlo, mañana martes David continuará en el Festival Fusiona exponiendo sus trabajos de Lito "el perro" y vendiendo el fanzine La Mosca donde cuenta su experiencia sexual con una alienígena. También estará el amigo Ed Hibert con sus ya famosos separadores de libros pornográficos, habrá venta de Heridita Fanzine, Marc el Loco, poemarios de Kara, agendas de Ponte Tizza, entre otras actividades. El Festival Fusiona se está realizando en la Universidad Tecnológica del Perú (UTP) ubicada en la primera cuadra de la Av. Arequipa. La entrada es por la puerta de 28 de Julio y es completamente libre.

Programación MARTES
3pm: Taller de Stencil con Israela del mundo de papel
Inscripción: festival.fusiona@gmail.com
4pm: Proyección de película: TEMOR A LA OSCURIDAD. Auditorio Elisa Toulliere 3er piso
5pm: Taller de aretes en base a origami. C.C. Alberto Quintanilla
6pm: Recital de poesía. Auditorio Elisa Toulliere 3er piso
7pm: Presentación del libro "69"

lunes, 8 de junio de 2009

Hoy empieza el Festival FUSIONA



Todos los talleres, charlas, conversatorios, conciertos y demás actividades son de entrada libre. La entrada a la feria y al festival en general será por la puerta de 28 de Julio. Deberán dejar en recepción dni o algún carnet que los identifique a cambio de la tarjeta de visitante. Para informarse respecto a los materiales, los horarios y el lugar excato por taller o clase, pueden escribir a: festival.fusiona@gmail.com y para los talleres de domingo a karinanobaila@gmail.com

Están coordialmente invitados a la ceremonia de inauguración mañana a las 7 pm. en el auditorio Madre de Dios, donde se expondrán los objetivos de la feria, se dará la bienvenida a todos los participantes. Habrá vino de honor y concierto acústico a cargo del vocalista del grupo Rasa.

Festival FUSIONA
Del 8 al 15 de Junio
Entrada libre

sábado, 6 de junio de 2009

Morado, ácido morado sobre cielo de ceniza

Que reconfortante recorrer Lima provisto de un libro de Reynoso, de Bryce, de Vargas Llosa o de Ribeyro. Ayer iba en la combi leyendo "En octubre no hay milagros" y hasta la chicha de la radio me sonaba menos asquerosa. Imaginaba la Plaza San Martín y luego leía en la primera página: "San Martín está que se cae, que se cae del caballo: ¡Ya era tiempo!" Eso lo cambiaba todo. Toda la jodida ciudad era otra. Una gran ola la cubría. Leer cielo nublado es tan diferente a solamente ver el cielo nublado. Es como si la vida estuviese atrapada en ese librito y uno pudiera guardársela en el bolsillo trasero del jean. Guardarse la niebla. Miraba por la ventana de la combi y Lima no era la misma. Daba ganas de pisarla, de olerla, de dormirse en ella. Volví al libro. Luego, nuevamente a la ventana.

viernes, 5 de junio de 2009

el comienzo del cuento

Esto es casi lo mismo que tirarse la pera del colegio. Como el niño del cuento de Carver que se queda en el sillón viendo televisión y luego se va a pescar. Cuando vuelve a casa sus padres están a punto de matarse y nadie le presta atención a su pescado. Es un poco triste pero en todo caso es sólo el final del cuento. Y además es sólo un cuento. Cuando era chibolo y nos tirábamos la pera del colegio íbamos en mancha a jugar nintendo. Una vez también bajamos hasta la playa de Miraflores y era invierno. Han pasado quince años pero esto sigue siendo un poco como tirarse la pera del colegio. Es un poco aburrido pero en todo caso, es sólo el comienzo del cuento. ¿Cuántas cucharadas de cocoa se le echa a una taza? ¿Cuán grande puede ser una hoja en blanco? ¿Qué tan lejos está la playa?


miércoles, 3 de junio de 2009

y esta mañana leyendo a Fontanarrosa


"Soy como lata 'e duraznos Eulogia...
Fría y dura por juera
Y un almíbar por dentro"

Inodoro Pereyra

jueves, 28 de mayo de 2009

as I press the sleep button on the remote control

No ha de sorprenderle a nadie saber que el creador de Los Locos Addams sea en efecto, un tipo apellidado Addams como ellos, pues al igual que la educación y el amor, la locura es algo que se aprende en casa y que luego -como la gripe- se contagia a nuestros pañuelos, a la gente que nos besa y a todas aquellas cosas que garabateamos sobre el papel. Me da un poco de pena escuchar a aquellos tipos que te hablan de sus personajes como si no fueran uno de sus brazos o de sus piernas. Me reconforta en cambio, quedarme hasta tarde viendo Los Locos Addams en Nickelodeon. Pensar en tipos como Charles S. Addams, lo suficientemente conscientes de su perturbada imaginación como para darle el propio nombre y hacernos reír con la idea de que al fin y al cabo todos tenemos dentro una mansión con plantas carnívoras, un lugar donde a las rosas se les corta la cabeza en vez de las espinas.


Algunas tiras de Charles S. Addams:


"Me rindo, Robert. ¿Qué tiene dos cuernos, un ojo y se arrastra?



"No mucho, Agnes. ¿Qué hay de nuevo contigo?"


Zona de caída de rocas


viernes, 22 de mayo de 2009

mi habitación es apenas un poco más grande que mi cama, lo cual por supuesto, no quiere decir en absoluto que mi habitación sea pequeña. todas las noches un dragón me sobrevuela sin derribar siquiera las cosas de la cómoda: la botella de whisky, nuestras fotos, el pequeño hombre con las manos de tijera. compré algunos libros para pasar el invierno. compré un termo y un pote de café porque creo en ti tanto como en las canciones. sobre la cabecera pegaré el poster de mars attack. los rolling stones están cantando tu canción mientras te imagino en el bus recostada contra la ventana, mirando dentro de las casas ajenas, tal vez durmiendo un poco (ojalá), pensando como yo: anybody's seen my baby? pensando. no era en este video en el que aparecían los stones como colosos atravesando la ciudad. eso era en love is strong. una frase que no puedes evitar ni olvidar. love is strong. love is strong. love is strong. repítela mientras duermes. love is strong. he cambiado las sábanas. he envuelto mi almohada con la noche de ayer mientras pizarnik me mira escondida detrás de las sopas instantáneas. mi habitación es apenas un poco más grande que mi cama. si extendemos los brazos y las piernas seremos el hombre de vitrubio. mi habitación no es pequeña. aquí están los stones, aquí la resaca de ayer, aquí dentro el volcán de Lowry que esta mañana en el parque hizo erupción, aquí el invierno y aquí tu increíble imagen que ahora atraviesa la ciudad, abriéndola en dos como un dedo quitándole gotas a un parabrisas, un poco de aliento cobrando forma de nube mientras avanzamos por el centro y nos frotamos las manos, pegamos los hombros y vamos dejando que nuestra ropa de invierno se vaya reconociendo, olfateando, adhiriendo, como dos perros callejeros que acaban de encontrarse y juntos van esquivando a la gente.

martes, 12 de mayo de 2009

miércoles, 6 de mayo de 2009

Carta desde el Africa

Mi hermana dice que la idea fue de Ambers, el negro. Que al principio cuando se lo ofreció, se quedó cojuda, puso cara de apio y le dijo que ni cagando se iba a meter dentro de una maleta. O más bien in english ¡No fuckin way nigger! porque el pobre Ambers no masticaba más que un poco de inglés y eso a las justas oiga usted. Pero esa misma noche sobre su litera, dice que pensaba y pensaba en lo harta que estaba ya de trabajar en el barco, del redbull para aguantar las amanecidas, de los baños de seis minutos por reloj cuando acá en Lima una hora le quedaba chica y además prendiendo la terma desde dos horas antes y mi papá preguntando qué para qué tan caliente carajo, si acaso iba a pelar coches.

En cambio allá a bordo del Royal Caribbean todo había sido tan diferente a como ella esperaba. Dormía poco, la comida era buena pero había que comerla casi corriendo y luego todo era un solo de turistas pálidas como leche de magnesia que le pedían fotos. Fotos con sus amiguitas, fotos con el capitán, fotos echándose un clavado, fotos tomando su piñita colada, fotos hasta rascándose la concha hombre, vaya tipas. Y fue así como, según me cuenta en la carta, volvió a pensar en la oferta del negro Ambers, en su enorme maleta de piel de cocodrilo, y ya para cuando se fue quedando dormida dice que se recuerda a sí misma pensando un poco ya en serio ¿cabré? ¿no me ahogaré allí dentro?

Y yo le digo ¿oye pero que tú eres bestia? ¿No ves que ese negro pudo haber acabado secuestrándote, descuartizándote o vendiéndote en el Africa como comida para liones? Y ella me dice que no, que Ambers Siemmens le inspiró confianza desde el primer momento en que lo vio en el comedor frente a su taza de café ya vacía, recogiendo las migajas de la mesa con una bolita de masa de pan, dejando su sitio impecable como para no darle trabajo a nadie. Saqué la cámara y le tomé una foto, me dice, recogiendo migas, dos fotos, tres fotos sin que se diera cuenta. Y era mi día libre ¿ves? un día en que lo último que yo quería era tomar una foto. Pero había algo en él. La forma en que recogía aquellas migas y en como trataba al camarero, devolviéndole un poco la dignidad. Un negro tan grande y a la vez tan accequible, como una fortaleza resguardada por un único soldado.

La primera vez que le hablé – me sigue contando en la carta – fue en uno de sus usuales paseos por la cubierta. Allí andaba siempre con esas guayaberas que más parecían como para irse a trapear mercados y por las que nadie (incluyéndome, si señor) sospechamos que el negro era dueño de la mitad del África y que de él haberlo querido, hubiese podido comprar el crucero completo con todos nosotros dentro. No dabas un sol por el negro, pobre negro. Y fue precisamente por eso que un día terminé acercándome de lo más conchuda, como si le estuviera hablando a un chinchano de mi tierra, preguntándole que si no le gustaba la piscina, que también teníamos cancha de tenis, cancha de golfito y hasta un sauna donde Rebeca lo podía dejar como recién salido del útero de su madre, pero Ambers nada, seguía mirando al horizonte, me decía que todas esas cosas las podía hacer cuando estaba en tierra, que allá en su país, con plata hasta se podía hasta perseguir elefantes, comer lagarto, bañarse en los pantanos, pero que lo único que no se podía hacer ni trepándote al árbol más grande que encontraras, era ver el mar.

¿Qué onda con el mar? pregunta mi hermana. Y me dice así mismo: Te lo pregunto a ti porque eres poeta (chuuuuuchaaa) y además porque ves esas pelìculas españolas en las que siempre hay un personaje que nunca ha visto el mar y está obsesiondo con el asunto. Y continúa: yo lo he visto toda mi vida y francamente no sé que tanto rollo. Pero había que ver a ese Ambers. Todo lo hacía en la cubierta el negro. Comía, bebía, se fumba un habano, caminaba, leía, se quedaba dormido en una tendona, despertaba, se echaba bloqueador y volvía a leer, a pedirse un mojito, un tom collins, pero todo sin moverse de allí, sin perder nunca de vista el océano.

Fue así como nos fuimos haciendo amigos – continúa contándome - Ese mes me había tocado la zona de la cubierta desde el bar hasta la piscina grande. Un día por fin me animé y le mostré las fotos que le había tomado aquella vez recogiendo migas. No se emocionó mucho. Me dijo – mejor tómame una aquí mira, con el mar-. Creo que de haber sabido que me iba a pedir doscientas fotos más con su querido amigo el mar no me hubiera tomado tantas molestias con esa primera. De todas formas, quedó muy buena, le gustó, y un par de semanas después para cuando le estaba sacando la nonagésima foto, esta vez contra las costas de Portugal, ya nos tutéabamos y nos dábamos citas en mis horas libres para tomarnos un tom collins él y yo una cerveza, en algún lugar tranquilo del barco pero desde donde y sobre todo… no perdiéramos de vista al mar.

De modo que ahí, entre trago y trago, mi hermana y Ambers se fueron contando la vida. Él jamás había oído hablar de perros sin pelo, delfines rosados o caballos que supieran bailar y mi hermana por su parte no sabía que en el Africa a parte de leones y monos, también había ciudades modernísimas y gente como Ambers con mansiones en cuyo jardín podía aparcarse completo el Royal Caribbean.

Según mi hermana, ella nunca le insinuó nada. Además dice que él sabía que ella era peruana y que con la visa que tenía no podía poner ni un crespo fuera del barco. Pero aún así, cuando faltaban dos días para que el Royal Caribbean comenzara a bordear las costas africanas dice que Ambers se le acercó y le dijo – Usted se viene conmigo -.

Ya lo de las ideas sobre como bajarse del barco vinieron después entre más tom collins y más cervezas. Lo cuál, finalmente nos remite a la noche en que mi hermana está en su litera pensando en si cabe dentro de la maleta de Ambers y en si no se ahogará allí dentro.
Por supuesto que yo ya conozco desde antes el final de la historia puesto que la dirección de mi hermana que aparece en el sobre es impronunciable y porque en la estampilla hay un jodido rinoceronte.

Lo bueno es que al parecer las cosas le están yendo muy bien a ambos. Por ahora están esperando que legalicen los papeles de mi hermana para comenzar un largo tour desde Egipto hasta Madagascar. Me he alegrado mucho por ella. Nunca antes había salido del país y debe estar pasándola bárbaro. Le he preguntado en broma si planea volver algún día al barco o si se va a casar con Ambers y tener un montón de negritos. Se ríe. Dice que se quieren mucho, que él siguió siendo el tipo que recogía migas de pan en el comedor, pero que han preferido optar por la amistad. Ella, a costa de unos meses a bordo del crucero, descubrió que no le gusta andar sobre el oceano y Ambers en cambio lo menciona todo el tiempo, lo extraña y ya está soñando con volver. Dice que a veces lo encuentra en la terraza con un tom collins, contemplando abstraído la sabana y que si se queda con él un rato, hasta ella termina confundiendo el reflejo del sol con olas y a los animales salvajes con peces y ballenas.

lunes, 4 de mayo de 2009

sábado, 2 de mayo de 2009

You are my sunshine

Durantes los últimos días he estado con la regla y he detenido mi zapping en películas bien cochinas. He visto My big fat greek wedding y 4 bodas y un funeral. Al final de 4 bodas y un funeral ponen Chapel of Love. Yo conocí esa canción porque sale en el soundtrack de Full Metal Jacket, una película de hombres, de machos, así como My big fat greek wedding pe. También cogí Oh brother where art thou? de los hermanos Coen, pero sólo el final, cuando "Los calzones empapados" cantan You are my sunshine. Al día siguiente en la mañana vi Mad about you y en la escena final Jamie está llorando y le canta a Mabel la misma canción: You are my sunshine. Me cagó. Me agarró mal parado y me fui a la reconcha. Pero en silencio pe, porque mucho estrógeno fluyendo no es la voz. Bueno, eso pensaba yo hasta hoy cuando vimos ese cartel de Mocedades en la calle y admití que aunque es un grupo de viejos, su canción "Eres tú" me pega fuerte. Antes no lo hubiera dicho tan campante, pero me siento acompañado desde que Calamaro hizo un cover de esa canción tan ñoña. Es que al final no creo que se trate de ñoñez, ni de la regla, ni de los estrógenos, porque verán, entré a youtube y puse You are my sunshine y encontré a Dylan con el gran Johnny Cash cantándola. No creo que Bob o Johnny sean en absoluto tipos ñoños, pese a que Johnny alguna vez salió en El show de los muppets xD ese concha. Tal vez es sólo que es paja oír You are my sunshine y recordar que tienes alguien a quien decirle You are my sunshine, además de una guitarra en casa para aprender a cantarla con el jean remangado y una pajita en la boca. Al estilo ranchero pe. Como hombres, como machos que somos. iiiiiha.


viernes, 1 de mayo de 2009

=)


anoche soñé contigo

lunes, 27 de abril de 2009

Kara HOY en La Noche de Barranco



A mi no se me entiende cuando hablo en público. Ni un carajo. Por eso me he ganado chapas como Taz, Dizzy y Zed (el que gritaba en locademia de policías xD). Me pongo muy nervioso y tartamudeo. Lo extraño es que hace unos meses cuando presenté el poemario de Kara en el Jazzone, dijo la gente que hablé muy bien y hasta logré parecer un ser humano racional con pulgar oponible. Yo le echo la culpa a Kara y a los poemas. De todas formas, esta noche a modo de experimento le he prestado el libro a mi mono. Está aquí en mi cama leyéndolo y mañana él será el presentador sorpresa. Quedará de esta forma demostrado que Darwin estaba en lo cierto, y que la poesía -después de todo -si puede humanizar a las bestias.

Los esperamos!

sábado, 25 de abril de 2009

clases de dibujo con K


Colección: "Lo que hice durante mis vacaciones"

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miércoles, 22 de abril de 2009

Convocatoria ii

Queridas damiselas y cocodrilos

Después de un largo proceso de reconstrucción y debates en los que quedaron atrás hermosos nombres como: Pacman en el cielo, Querida Señora Juana, Pichi de negro y Tamalitos de verdad, algunos de los ex miembros del fanzine Heridita estamos agarrando rumbo y como diría Apu: Nuestro nuevos colectivos literarios está listos y se va a llamar:

Cadáver Exquisito


Este post es para invitar coordialmente a todos los que gusten unirse al grupo. No tenemos extaños rituales de iniciación a lo Eyes Wide Shut o Holocausto Canibal. Basta con que les guste leer y escribir y que nos manden algunas de sus atrocidades (leáse poemas, cuentos o dibujitos) a este mail: tansimpleconvoca@gmail.com y nosotros nos comunicaremos con ustedes.

El plan es volver a sacar una revista impresa, pero por lo pronto ya estamos reuniéndonos para leer y tomar lonche y pueden ir conociendo un poco a nuestra gente en el blog:


Por ahora, Cadáver Equisito somos: Laura Rosales, Julio García, Miguel Vilchez, Sandra Enciso, Karina Valcárcel, Carmen Escobar, Helí Paredes, Ricardo Olazo. Mario Morquencho y Pierre Castro.


La convocatoria cierra el 30 de Abril

No nos dejen con los crespos hechos

No mordemos

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martes, 21 de abril de 2009

Convocatoria

Esta tarde he ido a Pueblo Libre a pasear en bici y he vuelto a casa con dos tamales. Después de comérmelos he terminado de leer Conversación en La Catedral, y este es un asunto sobre el cuál no diré nada a excepción de:


Ahora estoy muy loco para dormir. He decidido darle fin a mi bigote pero luego he ido a pararme delante del espejo y no me he atrevido. ¿Por qué uno se acostumbrará a cualquier cosa? ¿Por qué nos crece bigote? ¿Para qué carajo le sirve a uno el bigote?

Hablaba con unos amigos sobre la inutilidad del arte. El arte igual que el bigote: cualquier huevada. Algo habían dicho Sábato y Rimbaud también sobre esto. Algo sobre lo necesario de esa inutilidad. Lo bello de esta inutilidad.

¿Por qué Conversación en La Catedral tiene 734 páginas? ¿De qué sirve escribir? ¿De qué, tener que bañarse los domingos para ir a ver a otros pulgosos leer sus textos en un parque? ¿De qué el vino, las caminatas por Quilca? Probablemente de nada. Pero ¿no cansa acaso que todo sirva para algo? Hasta ir a Pueblo libre por un jodido tamal sirve para algo. ¿Por qué no seguir escribiendo, entonces? ¿por qué no seguir invadiendo parques, comprando vino, leyendo en público? ¿Por qué no seguir publicando?





tansimpleconvoca@gmail.com

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miércoles, 15 de abril de 2009

me cago en Batman

Desde hace unos meses, he estado comprando los comics originales de Batman que vienen los miércoles con Perú21. Al principio ha sido un extasis, una revelación. Héctor y yo leímos frenéticamente los cuatro primeros números -el guión de Frank Miller y las ilustraciones de Mazzhucchelli-, simplemente no podíamos creerlo. ¿Has visto que paja esta huevada? ¿Ya leíste la segunda? ¡No te olvides de comprarla! ¡Maldito Frank Miller! Oh mierda! y cosas así. Luego ha venido la segunda tanda, de Barr y Davis, un poco menos oscura gráficamente y con más color, pero igual muy buena con todo aquel rollo del Segador y el asesino de los padres de Bruce. ¿Usaría la pistola? Batman? ¡Batman no lo hagas! Héctor se cagaba en la leche, se cagaba en Batman, pero feliz. Préstamelo perro, te lo traigo mañana. Dale tío.

En marzo ya empezó la tercera tanda a cargo de Starlin, Aparo y DeCarlo. Ok, no soy un experto del comic pero ¿Quién carajo son esos tipos?. Me parece que esto ya es de mucho más adelante. Aparecen Robin y el Guasón. Ya se fue todo a la mierda por supuesto. Las viñetas tienen todas iguales perspectivas, los colores bien podrían ser los de una tira de Archie y no usan segundos planos. Las he seguido comprando porque de todas maneras la historia no deja de tener gracia. No es un guión retador, lleno de vasos comunicantes como los de Miller, pero si vas en la combi y quieres leer algo entretenido, está bien.

Hoy sin embargo, el asunto se ha sobrepasado. Tres páginas antes de terminar el que compré esta mañana ha aparecido Superman. Vino volando y se puso delante de Batman el cabroncillo. Batman le ha dicho: SUPERMAN! ¿Qué haces acá? Y yo he dicho lo mismo SIII SUPERMANNN ¿QUE CHUCHA HACES ACA!??!. Luego mientras Superman le explicaba la situación, Batman ha comenzado a darle de puñetazos en la cara sin conseguir más que magullarse los propios nudillos. Una vergüenza. No he atinado a nada más que a dejar el comic a un lado, preguntarme si compraré la siguiente entrega que es la última de esta tercera tanda; y si para completar el burdel, no aparecerán en ella Aquaman, la mujer maravilla o los putos gemelos fantásticos con su mono. También me he preguntado por mi tíoHéctor. Lleva algunas semanas sin comunicarse. Ya sé que él siempre suele desaparecer, pero esto ya es mucho. Me deja preocupado la impresión que le pueda haber causado la entrega de hoy. No dejo de imaginármelo presa de una risa nerviosa, loca, triste, aún sentado en el water con el comic entre las manos, la boca abierta, el cabello crispado, la mirada fija en una viñeta en la que su gran héroe Batman -El Caballero de la noche- atesta inútiles puñetazos sobre el rostro metálico de Superman.


jueves, 9 de abril de 2009

el océano inmenso

No sé qué significa a estas alturas de mi vida saber que ya es Semana Santa. Recuerdo haber ido a Huancayo en tren, hace más de diez años. Recuerdo la Plaza de Armas, la noche, la nieve derretida en los zapatos. Recuerdo haber entrado a la iglesia y estar allí rezando mucho. Tal vez era por el frío, por la soledad o porque esa mañana trepando el nevado mi hermana se desplomó y yo, como un gran san bernardo, tuve que correr hasta el carro a traerle una botellita de ron para que recuperara el calor y pudiera caminar.

Ahora ya no entro mucho a las iglesias. Normalmente las miro desde afuera con nostalgia mientras paso en mi bicicleta. En San Borja digo: a esta me traía mi mamá. En Miraflores: aquí venía con mi hermana. En San Isidro: en esta se casó Fernando con Hueso; y luego piso el pedal, sin detenerme, sin pensar mucho ni recordar los domingos cuando vivíamos juntos, los noticiarios, los mixtos calientes, el jugo de piña.

Ayer sin embargo, un poco perdido como una mosca atrapada dentro del auto, volví a entrar a una. Al principio no sabía qué hacer. Estaba sentado en la banca y miraba a todos lados. Luego recordé a mi hermana trabajando como negra en aquel crucero, probablemente cruzando el frío Atlántico y aproximándose a Europa. No escribe hace algunas semanas la salvaje.

Nunca antes había prendido una velita misionera pero costaban sólo un sol y hacerlo no sonaba como una mala idea. Luego de encenderla estuve un rato detenido frente a todas aquellas pequeñas llamas de fuego. Eran como un pueblo de casas rojas incendiándose. Ante aquella imagen, volví a sentir la nieve en los zapatos, la distancia, ahora también: el océano inmenso. Antes de irme, pedí que si mi hermana se desplomaba en altamar siempre hubiese alguien dispuesto a correr y acercarle una botellita de ron. Una botellita de ron, o cualquier otra cosa que la ayude a mantenerse en pie.



A lo mejor hasta podría ser el buen Terry Grandchester.
El solía cruzar el Atlántico en un crucero.


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domingo, 5 de abril de 2009

lectura de domingo

En -El amante de la China del Norte- de Marguerite Duras, nunca se menciona el nombre de los dos personajes principales, a pesar de que se trata de una historia de amor y de que si se da a conocer el de otros como Paulo, Thanh, Pierre y Hélene. Lo extraño es que no me he dado cuenta de eso hasta el final. Me resultó natural que ellos simplemente fueran: el chino y la niña. Ahora me alegro de no tener sus nombres. Tal vez así olvide más rápidamente su historia y desaparezca esta sensación de melancolía tan honda que me ha dejado. Grave error terminar de leer este libro en domingo. Grave error ir al parque a leerlo y sentir que el invierno finalmente asoma la cara. Ver pasar a los aviones. Volver a mi cuarto amarillo. Saber que es domingo. Sentirlo.

Erich se me acercó el otro día. Dijo que odiaba Capote por tener la capacidad de hacerle amar a una mujer tan loca como Holly Golightly. Una mujer de la que más bien habría que huir. Le dije que a mi también me pasó lo mismo cuando leí Desayuno en Tiffany's. Que era inevitable perder la cabeza e incluso alterarse al oír su nombre después en alguna conversación cualquiera. Como si alguien dijera una mala palabra.

Me pregunto si pasaría lo mismo de no tener ella un nombre. Y me pregunto también qué pasará con el chino y la niña. Quisiera confiar en que su anonimato me ayude a olvidarlos.

No apostaría todas mis fichas.



este es mi libro, me lo robé de Metro porque la cajera me trató mal cuando se me rompió la leche chocolatada sobre la bandeja. tal vez sea el karma que vuelve a mi

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sábado, 28 de marzo de 2009

It was a dark and stormy night

Snoopy es mi Oscar Wilde. Mi fanatismo hacia él como escritor es tan grande como el que lleva a esas turistas locas que visitan el Pere Lachaise a dejar la marca de sus labios sobre la lápida del escritor británico-irlandés. No amo su literatura, pero amo su estilo. Su indiferencia para con el mundo desde el techo de su casita roja. Su máquina de escribir. Su amor por Lucy. Y sobre todo, su inocente idea de que para conseguir una buena historia bastaba con empezar escribiendo "Era una noche oscura y tormentosa". ¿Qué no daría yo por volver a escribir con tanto desenfado?. La manera en que ese perro arrugaba las hojas que no le convencían y las tiraba por sobre su hombro es una imagen que me electrifica los dedos y aviva mi vocación. Todo en él es un estereotipo, pero un hermoso estereotipo. Su admiración por Tolstói, los paseos sobre el techo de su casa en busca de la palabra adecuada, la excitación al encontrarla y su autoadmiración al ver el trabajo finalizado. Si finalmente Snoopy era un paperback writer, un escritor de best sellers o un cretino cualquiera ¿a quién le importa? ¿No nos reconocemos un poco en aquel perro? ¿Acaso no estamos todos paseándonos por el techo de casa en busca de la palabra adecuada?

de verdad quisiera tener este libro

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lunes, 16 de marzo de 2009

randy

Ayer estaba viendo "El luchador" con Mickey Rourke; y bueno, hay una escena que me impactó en la que él está jugando un viejo juego de video de lucha libre en el que él mismo es el luchador. Él es Randy "The Ram" y está allí en su sala jugando a ser Randy "The Ram". La única bizarra diferencia es que el Randy de la pantalla está en todo su apogeo reventando gente y el Randy con el control es un viejo destrozado que apenas tiene a nadie.

Ayer después de la película bajé en mi bici a Miraflores y entré a El Virrey a mirar libros. Tienen un estante bien grande de literatura peruana. Después de un rato de andar mirando me topé con el primer libro de cuentos en el que publiqué. Uno de color verde caca. Lo saqué del estante, leí mi biografía. Decía mi nombre y luego algo sobre que yo era publicista y que eso era lo primero que publicaba. Leí también algunas líneas del cuento. Me tomó algo de tiempo reconocerme. Tanto en la biografía como en el cuento. Tal vez es porque eso fue hace siete años.

Cuando pienso en aquello, me pregunto si realmente estoy peleando o si sólo estoy jugando un video juego de lo que creo ser.


jueves, 12 de marzo de 2009

viernes

Anteayer en el almuerzo, mi prima Sandra dijo que no iba a beber porque esa noche le tocaba estar de guardia en el hospital. Yo hice una broma tonta. Le dije - Claro, luego no te vas a acordar si las venas son las rojas o las azules. Sandra dijo que aquello de que las venas son azules y las arterias son rojas sólo se ve en los dibujitos de los libros y que cuando abres a alguien todas se ven igual. Entonces le pregunté que cómo diablos hacían para reconocerlas. Me dijo que por la ubicación y dijo además que si cortabas una arteria iba a salir un gran chorro porque por allí corre la sangre recién bombeada del corazón. Las venas en cambio, van hacia el corazón después de su largo trayecto por el cuerpo. La aorta es una arteria. La yugular es una vena y en las muñecas tenemos venas y arterias. Las de la muñeca se llaman radiales. Me dijo algunas cosas más.

Ahora son las seis de la mañana y estoy mirando el techo de mi vecino. Hay unas tres docenas de botellas apiladas y algo de ropa en el tendedero. Eso me ha hecho recordar aquel poema donde Eielson dice: "mi corazón y mi camisa de alas blancas pidiendo auxilio en el balcón". Pero eso ha durado sólo un momento. En realidad sigo pensando en las venas y las arterias. Tengo sobre todo esta imagen de "la obediencia de la sangre en su circuito ciego". Creo que es algo de Rayuela. Me ha sonado extraño. Sé que hay otras cosas a las que podría prestarle atención. Está la TV, volver mi cama destendida, el libro de turno, los aviones que vuelan bajo, los pájaros, pero ya sólo puede escuchar mi sangre, como cuando se te pega una canción. La siento correr y la noción de su existencia me inquieta. Me obliga a escuchar música y a ir de mi cuarto a la cocina una y otra vez. Acabo de darme cuenta que el precio del ocio no es la pobreza sino la locura. No sé cómo pretenden que los locos se curen con tanto tiempo sólo para ellos y su mente. Será mejor que salga en la bicicleta, también voy a ordenar mi cuarto, voy a usar tus colores, voy a ir al mercado por un melón.

lunes, 9 de marzo de 2009

bateas

Mi mamá cuenta que cuando yo era pequeño me gustaba lanzar bateas por la ventana del departamento. Dice que cuando me oía correr por la sala presa de una risa loca sabía que iba camino a la ventana con alguna batea. Ella corría a evitarlo, pero casi siempre llegaba demasiado tarde de modo que sólo se quedaba allí asomada a la ventana del 9C-402 viendo como caían sus bateas hacia el patio del condominio. Como vivíamos en el cuarto piso, la caída de la batea era larga y terminaba con un sonido vibrante como el de una cuerda de guitarra reventando. Durante la caída (mi mamá imita mis muecas al contarlo) yo me contraía sobre el abdomen como si yo mismo fuese quien estuviera cayendo, aprentando mis puños y dientes, con las cejas arqueadas de angustia, hasta que el estruendo de la caída, aquel plock! me liberaba del vértigo con un estremecimiento muscular y un carnaval interior se desataba dentro mío, un saber que no era yo quien caía pero que también había sido un poco yo, una alegría de sentir que mi mamá me quería lo suficiente para no lanzarme atrás de la batea.

Con el tiempo mi viejo dijo que eso no podía seguir así. No estaba preocupado por las bateas claro sino que temía que algún día cuando estas se acabaran decidiera lanzarme yo mismo a ver qué pasaba. No tardó mucho en contratar un carpintero que hizo unas bonitas cercas de madera para todas las ventanas de la casa y desde entonces lo único que pude soltar desde esas ventanas fueron burbujas de detergente.

Más de veinte años después de lo de las bateas, y ya no en el departamento Trujillo sino aquí en mi ex departamento de San Borja donde ya no vivía con papá y mamá, caí por mi ventana y aterricé sobre el carro blanco de mi vecino. Tal vez por como se contaron las cosas y por el cuento que escribí al respecto, muy poca gente sabe que yo en realidad no me lancé por la ventana sino que caí accidentalmente.

Héctor Lavoe cayó desde mucho más alto que yo y también sobrevivió. Pero yo no soy Héctor Lavoe. Yo no me lancé. Yo me caí. Yo le tengo miedo a las montañas rusas, al tagadá, al zipper y nunca he tenido ganas de lanzarme por una ventana. Creo que es importante decir eso porque luego las cosas se malentienden. Tal vez algún día vuelva a lanzar algunas bateas. Eso estaría muy bien. Podría asustar algunos vecinos. Podría venir el serenazgo y llevarme y luego los vecinos hablarían de mi como el tipo loco del 401. Pero no me voy a lanzar por la ventana. Tengo a mis amigos, tengo a papá y mamá, te tengo a ti. Tengo suficientes barrotes de madera para evitar el abismo.


domingo, 1 de marzo de 2009

El pueblo tiene hambre

Esta mañana de domingo he prepararado el primer ceviche de mi vida y a la gente se le ha caído el hocico de placer. Alegría del cronopio pues yo hice todo, desde ir en pijamas al mercadito por el perejil...hasta entreverar todo con los dedazos.

Bueno pues, estaba yo allí en la cabecera de la mesa viéndolos relamerse, regodeándome en mis laureles y sintiéndome un norteño de pura cepa cuando mi traicionero cerebro ha llamado mi atención y me ha sugerido que antes de aceptar la inmortalidad con tanta falicidad, debería tomar en cuenta que mi grupo de agasajados está conformado como se detalla a continuación:

(empezando por mi derecha y girando alrededor de la mesa en sentido antihorario)

a.- Mi prima Sandra que justo hoy volvió a casa después de pasar dos meses en Calí a base de bandejas paisas, ajiacos, arepas y ansiando con locura un plato de comida peruana.

b.- Mi hermana, que como ya está cercana a partir en el crucero, lleva unas cuantas semanas almorzando nada más que rodajas de piña y tallitos de apio.

c.- Mi tía Magali, que emocionada de verme cocinar, sería incapaz de criticarme la comida aún si le pusiera unas sanguijuelas horneadas delante.

Yyyy, por supueso... el premio mayor:

d.- Mi tío Martín, también conocido como Falso Kramer o el Tío Plastilina porque sólo sirve para hacer huevadas xD, quien después de una juerga de dos meses en el terminal de autobuses, también volvió hoy a casa ostentando veinte kilos menos desde la última vez que lo vimos: la mañana del 1ro de enero cuando resentido porque nadie quería seguir la juerga de año nuevo con él, dijo que iba por cigarros y nunca más volvió.

A ratos pienso que tal vez tendré que esperar una nueva oportunidad para probar mis dotes de cocinero con un público menos hambriento, pero también he dicho que al carajo con eso, pues las mejores comidas no son las mejor preparadas sino las que te llegan en el momento justo. El mejor pescado frito que recuerdo me lo vendió una niñita en Tumbes por un sol y eran tres pedazos de pescado dentro de una bolsita plástica que comí en el colectivo que me llevaba de regreso a Talara.

No pido la inmortalidad con mi ceviche. Sólo pido que la próxima vez que mi tío esté por allá por el terminal pegándose una larga borrachera decida guardar un sol para volver a casa, o que cuando mi hermana ya esté recorriendo el oceano sobre el Royal Caribbean, recuerde que hay un país que es suyo, un país donde se come rico y en el cual siempre la estaremos esperando.

miércoles, 25 de febrero de 2009

De qué hablamos cuando hablamos de amor

Recientemente (me refiero dentro del curso del año pasado) llegaron a Lima varios compactos de Anagrama que había buscado por mucho tiempo. Entre ellos: "En el camino" de Kerouac, "Las Vìrgenes Suicidas" de Jeffrey Eugenídes, y también toda la jodida colección del amigo Charles Bukowski. De Raymond Carver conseguí "Catedral" y "¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?" lo cual estaba bastante bien ya que allí aparecían varios de los cuentos con los que Rosella me había presentado a R.C. Tiempo después en El Virrey encontré "Si me necesitas, llámame" y me lo llevé inmediatamente a pesar de que por el precio que me dieron me salió a más o menos diez soles por cuento. Con esos tres libros de Carver estuve bastante contento y los releía esporádicamente, pero debo decir sin embargo, que de vez en cuando pensaba en aquel otro libro suyo llamado "De qué hablamos cuando hablamos de amor".

Supongo que era porque recordaba que Calamaro lo menciona en No se puede vivir del amor y me gusta cuando Calamaro hace eso, hablar de libros o películas en sus canciones. Me hace imaginar que él también los ha leído o las ha visto. Como cuando en los dientes apretados dice "Con personas que son solo sombras, como trineos de Citizen Kane" y yo recuerdo cuando en la universidad tuve que hacer todo aquel trabajo sobre la cinematografía de Citizen Kane y el fuckin Rosebud.

Bueno pues, allí estuve a la caza del libro por algún tiempo hasta que este domingo mi mamá me llevó de compras a Crisol por mi cumpleaños y apareció.

Eso es lo que estoy leyendo ahora.

No sé si sea que por estos días anduve un poco hecho mierda, pero vaya que este libro me está pegando hondo.

Ya antes alguien me ha dicho ¿pero qué tanto te pasa con estos cuentos de Carver en los que no pasa nada?

No sé. Tal vez hay que estar un poco nada para saberlo.



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jueves, 19 de febrero de 2009

el señor de los jugos

Mi papá ha llegado a casa esta mañana con veinte bolsas de chifles y carnecita seca. Nos ha mandado a comprar papaya y hemos tomado desayuno en la mesa y como debe ser. Sobre mi nuevo aspecto ha dicho: ¿que ya no venden prestobarbas en Lima?. Luego mientras desayunábamos se ha quedado observando mi cabeza un rato. Finalmente ha pronunciado su veredicto: De aquí vamos para que te quiten unos tres kilos de lana.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Los muertos

¿Hay algo más hermoso que la paciencia de este hijo de puta de James Joyce para que en un cuento de noventa páginas se tome las primeras setenta! en hablar huevadas que no vienen al tema y que cuando suelte esas últimas veinte uno se de cuenta de que no eran huevadas y que todo ese lento dalequetedoy de la fiesta, la cena, las tías Morkan y el jodido piano finalmente despiertan como voraces fieras para meterse al diálogo de Gabriel y Greta y hacer del cuento una vorágine implacable que te deja allí medio loco en la banca de un parque mientras cae la tarde y uno acaba de dejar toda su ropa en la lavandería?

martes, 17 de febrero de 2009

más sobre mi abuelo

Es difícil mantener la noción de la fecha cuando estás siempre en casa. Ahora comprendo porqué es que los viejos jalan su mecedora al patio o se asoman por las ventanas. En el patio de mis abuelos había un columpio y mi abuelo siempre estaba allí. A veces también se acercaba hasta el enrejado y se apoyaba en una columna a mirar el parque. Cada tanto pasaba alguien que lo saludaba. Le decían don Raúl ¿cómo le va? o jubilado ¿cómo está?. Mi mamá, su nuera, también le decía jubilado. Lo decía con cariño mientras le daba un beso en la cabeza. Mi abuelo limpiaba esos enormes pozos petroleros que hay en Talara. Me hubiese gustado verlo montado en alguno pero cuando yo nací él ya se había jubilado así que sólo lo veía en el columpio o mirando el box. Creo que nunca crucé más de doscientas palabras con él. Probablemente la mitad de ellas fueron hola abuelo o salud abuelito. Ahora me gustaría saber si pensaba en algo sentado allí en el patio. Cuando cargamos su tumba por la avenida principal de Talara y todo el pueblo nos vió pasar, recordé aquella vez en que hecho el necio se había metido una rodaja de rocoto a la boca terqueando que era tomate. Luego la había estado pasando de cachete a cachete hasta que no pudo más y la botó sobre la mesa. Fue muy chistoso. También recordé que al final cuando ya necesitaba ayuda para ello, se negaba a bañarse. Decía: "¿seré pato para bañarme todo el día?". Esa es en realidad la única frase que puedo recordar con el sonido de su voz. Me alegro de que sea algo que me haga reír.

lunes, 16 de febrero de 2009

Pueden empezar sin mi

Bueno, esta mañana no me he levantado muy animado. Cogí mi libro "Lo peor de todo". Es lo que usualmente hago cuando no estoy muy animado. Ahí mencionaban a Jake La Motta. Elder decía "Jake La Motta recitaba a Shakespeare". Me acordaba de aquello. Lo hace en Raging Bull, una de las mejores películas que verás en tu vida. A mi no me gusta el box pero reconozco que tiene algo. Mi abuelo miraba el box por horas y horas. A veces yo quería ver otra cosa pero él estaba allí con el box. Un día le puse pegamento en el interior de una de sus gorras. Mi abuelo siempre usaba gorras. Luego mi abuelo se murió. No por el pegamento en el gorro claro. O al menos eso espero. Mi abuela horneaba tortas. Mi hermana no podía entrar a la cocina porque la torta se hundía. Decían que era porque tenía el humor fuerte. Un día la trajeron del hospital con un yeso en el dedo. Se lo habían puesto para que no se lo chupara. Tomó algunas horas de lucha conseguir ponérselo. Apenas entró en la casa se arrancó el yeso, lo tiró bajo la mesa y volvió a chuparse el dedo. Con el tiempo se le curó. A mi también se me curó lo de mojar la cama. Aunque creo que fue después que ella dejó de chuparse el dedo. Mi abuelo miraba el box hasta que un día se murió. Mi abuela todavía hornea tortas.

domingo, 15 de febrero de 2009

Domingo

Ayer a las doce de la noche terminé de leer la antología de cuentos fantásticos que me prestó Kara a cambio del libro de Luchito Hernández. Estuvo muy buena, sobre todo el cuento de Edmond Hamilton, el de Bradbury y el de Philip K. Dick que fue quien también escribió "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?. También había un cuento bastante extraño de el chico que escribió 2001: una odisea en el espacio. Casi inmediatamente me quedé dormido y soñé un montón de cosas. Lástimosamente no eran cosas fantásticas como en el libro. Esta mañana al asomarme a la ventana he visto una paloma picoteando un pan francés junto a unas bolsas de basura. Después en el baño, me he detenido frente al espejo y he notado que estoy perdiendo peso. Finalmente recordé que anteayer en la casa de July, Renato nos contó (pese a las súplicas de Gabriela para que no lo hiciera) que el pequeño Salvador había estado viendo History Channel con ella y que cuando le preguntó qué eran aquellos aparatos con sogas que lanzaban enormes piedras contra los enemigos, Gabriela le dijo: "esas son carapulcras hijito".

Y esa es la maravillosa forma en que ha empezado mi domingo.

jueves, 12 de febrero de 2009

Jueves

Me estoy dejando crecer la barba. Nunca lo había hecho. Ayer me paré frente al espejo y pensé "luzco como extra de película de artes marciales". Hoy sin embargo ya no me parece que se vea tan mal. Bueno eso digo yo. Mi madre me arrancaría la cabeza de sólo verme. Cuando mis papás se divorciaron mi papá se dejó la barba. Él nunca había usado barba pero un día se apareció en casa luciendo como el chico de Pimpinela. Mi vieja le dijo que no le iba muy bien. Yo no sabía si le iba bien o mal, sólo pensaba que aquel no era mi viejo. La próxima vez que lo vimos ya se había afeitado. De todas formas no sé si sea justo llamarle barba a lo mío. Lo que crece es bastante poco, como aquellos brotes de ichu que sobreviven duramente en la puna. Cuando estuve en la universidad tuve un amigo que se rasuraba dos veces por día. Eso si era una barba decente. En la primera clase lo veías con la cara limpia y para el mediodía parecía que una comarca de termitas le estaba devorando la cara. Le crecía pelo hasta bajo los ojos. A lo mejor era algún problema hormonal porque además tenía una voz muy grave. Cuando lo oías hablar pensabas en aquel programa radial en el que Howard Stern hace que una tipa tenga un orgasmo sólo pidiéndole que se monte sobre su parlante buffer mientras él hace ruidos graves contra el micrófono. Le conté la historia a mi amigo. Al final le dije "¿te das cuenta de que mientras nosotros llevamos años intentándolo de diversas formas tú puedes llevar a una mujer al orgasmo tan sólo valiéndote de tu voz? Él dijo: Nunca pensé que yo fuera tan chévere.

lunes, 9 de febrero de 2009

Cuando Calín despertó debido a los insistentes golpes que daba la llovizna sobre sus párpados y al profundo olor de la tierra húmeda, lo primero que vio fue un pequeño árbol con un palo de madera atado a su tronco y un enorme Volvo verde que cruzaba lentamente a su lado. Pudo ver la placa del auto, la cocada de las llantas, y hasta el barro seco acumulado bajo el parachoques trasero y pensó que aquello no era la vista normal de un auto a menos que fueras un mecánico. Atrás del Volvo pasó un viejo Lada como el de su padre pero en celeste y luego a su derecha zumbó uno de esos compactos nuevos. A pesar de que era obvio que no había despertado en su habitación sino en la berma central de una gran avenida, lo primero que Calín dijo en voz alta fue "Esto no es mi habitación". Tal vez era el exceso de series gringas en su dieta televisiva o su natural sentido del humor, pero Calín siempre había creído que había que decir las cosas de forma ingeniosa por si alguien estaba escuchando. Esta vez sin embargo, mientras se ponía de pie dificultosamente y las piedritas le raspaban las manos, y la resaca no le ayudaba a mantenerse derecho, y la llovizna le empapaba la camisa y un niño lo espiaba desde un parabrisas trasero y todos esos arbolitos atados a palos de madera y alineados hasta el infinito no le recordaban ningún lugar, todo le pareció completamente absurdo y soso y la segunda cosa que dijo justo antes de decidirse a cruzar la pista fue: "Calín ¿a quién mierda le estás hablando?".

sábado, 7 de febrero de 2009

esta mañana

"Tokio ya no nos quiere"

viernes, 6 de febrero de 2009

Curiosidades

Pocos saben que antes de ir por Hollywood pateando cráneos a diestra y siniestra, Jean Claude Van Damme fue bailarín de ballet. El gremio fílmico nunca se mostró preocupado ni escéptico por el pasado de Jean Claude en el mundo del baile; sin embargo, no puede decirse lo mismo de la Sociedad Belga de Ballet, de la cual Jean Claude fue expulsado deshonrosamente y a cuyos miembros se les tiene prohibido rentar sus películas e incluso comprar cualquiera de los artículos promocionales del actor, los cuales -valga decir- van desde cursos a distancia de kickboxing, hasta muñecos inflables que dicen "Oh May Lee!" cuando se los follan.

jueves, 5 de febrero de 2009

Estoy en Trujillo. He venido a que mi tío doctor me revise el pie porque me duele el arco que une el tobillo con los dedos. Ya me sacaron unas radiografías y exámenes de sangre. Los resultados me los dan a las siete de la noche. Espero no tener nada grave. Ahorita estaba reposando en la cama de mi primo y leyendo sus libros. Cogí Los cachorros y luego La guerra de los mundos. Al rato decidí venir a escribir un poco en estas cabinas de internet. No tenía nada especial que contar pero a veces la rutina es buena. La rutina genera costumbre y la costumbre llevada con fe puede convertirse en persistencia. Una vez hicieron un concurso sobre la palabra mas bonita del mundo. Una persona que admiro dijo que él hubiera propuesto: persistencia. Por eso he venido a escribir. Por eso y porque la cama de mi primo apesta.

martes, 3 de febrero de 2009

treinta mil

Pepe va a abrir una juguería con Andrea. Algo chiquito dijo, como de treinta mil dólares. ¿Cuándo fue que treinta mil dólares pasaron a ser algo chiquito? Todavía recuerdo a Pepe amontonando céntimos conmigo para ir a jugar Twisted Metal donde el chino. Al final nos jubábamos hasta el dinero del mototaxi y teníamos que volver a casa caminando. Más adelante lo mismo pero con las chelas. Ahora de pronto algo chiquito son treinta mil dólares. Le he dicho que podría decirle a Héctor para que pique lechuguita y a mi tío Martín para que cuide coches. También que yo me postulo para perro guardián. En la universidad teníamos un amigo al que le decíamos perro'echacra. Era además conocido como el famoso dos por ciento: No sabe no opina. ¿Será que algún día Pepe se convierte en el Pato de Pato trabaja en una carnicería? No creo. Pepe será siempre como un amable mendigo. Un mendigo con treinta mil dólares en la mano.