viernes, 10 de febrero de 2017

las gemelas torbellino

Dos amigas gemelas me contaron esta historia. Me la contaron en stereo porque como son gemelas y están sincronizadas, una empezaba la frase y la otra la terminaba así que yo tenía que girar constantemente la cabeza y no sé si fue eso o la historia lo que me dejó loco. Lean y juzguen. Las llamaremos "Las gemelas torbellino" para encubrir su identidad verdadera. Pero porsiaca no son las hermanas Cayo, no sean atorrantes. Estas gemelas son más powers. Aunque ellas también son 3 porque además de las gemelas hay otra hermana pequeña que es cantante con su guitarra y que me lo confirmó todo. La vaina es que las hermanas torbellino fuman hierba como pendejas. Las 3. Lanzan troncho y siembran plantas carnívoras como Morticia Addams. Y cada vez que prendían la fogata su vieja las empezaba a joder. Que son unas drogadictas, ya van a empezar a apestarme la casa, se les va a quemar el cerebro y tanta huevada. Las hermanas torbellino hacían oreja de palo y seguían montando su unicornio verde por las praderas del delirio. Hasta que un día una se aburrió de que le karmearan el viaje, se rayó y le dijo: mira, vieja, yo te quiero como mierda pero no puedes hablar de algo que no conoces. Si vas a criticar primero tienes que probar. Si tú la pruebas y después de eso sigues pensando lo mismo, todo bien. Csmre, tú le dices eso a mi vieja y no cree ni en Bruce Lee. Qué método científico ni qué huevada. Te revienta a nunchacazos. Y, claro, la vieja torbellino también se loqueó y dijo que no y no, pero al acabo de un rato dijo YOLO y atracó. Así que las gemelas fueron corriendo a sacar el moño que tenían guardado entre sus calzones y volvieron gritando esto se va a descontrolaaar. Pusieron la marimba sobre la mesa y empezaron a desmoñarla. La vieja estaba locaza y espiaba todo el proceso. ¿Por qué le sacas esas ramitas? Porque eso no se fuma, mamá ¿Por qué botas las pepas? Porque revientan. Todo quería saber. Dicen las gemelas que en ese momento dejó de ser su madre, se abolieron los roles y se convirtió en una más de la pandilla. Ese maravilloso momento en que descubres que tus viejos también son seres humanos. Finalmente estuvo listo el troncho, le dieron una pitada y se lo pasaron. La tía torbellino lo agarró como si le acabaran de pasar la antorcha para inaugurar las Olimpiadas de Jamaica. Miró el troncho por todos los lados, se lo acercó a los labios y fumó. No pasó nada. Le dio otra pitada y tampoco pasó nada. Entonces hizo la del drogadicto primerizo: no esperó sino que siguió dándole y dándole hasta que se acabó el wiro. No siento nada, dijo. Así es, le dijeron las gemelas, tú solo relájate y espera. La tía se cansó de esperar a que le hiciera efecto y entonces dijo: No pasa nada, carajo, tanta huevada ¡VAMOS AL CINE! Vamos pe, dijeron las gemelas torbellino. Pero la llevaban bien vigilada porque ya sabían que ingentes cantidades de tetrahidrocannabinol iban surfeando por la médula espinal de su progenitora rumbo al cerebro como las tortugas de Buscando a Nemo. La tía llegó al cine y se compró un balde de popcorn de esos que vienen con refill infinito. Llegaron a sus butacas, la sentaron con su balde y ahí la perdieron. Dicen que le pedían popcorn, le preguntaba cualquier cosa y su vieja no respondía. Solo miraba el ecram agarrada a su balde de canchita como si fuera una nave espacial. ¿Qué película vieron? les pregunto a las gemelas. Las gemelas torbellino no se acuerdan. ¡Esa es una parte muy importante de la historia -les digo- no pueden no acordarse! Pero nada, por eso me demoré en venir a contar esta historia. Es decir, imagínate que pudieras stonear a tu vieja y llevarla al cine. Es algo casi tan hermoso como cuando Elvis le regaló el Cadillac rosado a la suya. Así que pensé... Pierre, si tú stonearas a tu madre ¿qué película te gustaría ver con ella? Y me dije, tendría que ser algo muy bonito, algo como City Lights de Chaplin o, bueno, Big Fish. Me encantaría ver Big Fish con mi mamá stone. Así que no sé. Imaginen la peli que más les guste. Igual la tía torbellino podría haber estado viendo Los pitufos y no se iba a dar ni cuenta porque estaba en otra dimensión. De regreso en casa se quedó jato tres días y al despertar dijo: Oigan, no me hizo nada la hierba ¿no? Y las gemelas cagadas de risa le dijeron: carajo, si te has comido un balde de popcorn solita y has visto toda la peli en mute ¿qué más quería que te pasara? ¿que se te apareciera Pochi Marambio y te cantara Llaman a la puerta? Eso es todo lo que hace la hierba, mamá: comes rico y duermes rico. Ah yaaaaa, dijo la vieja. Y nunca más las volvió a joder. Me contaron que años después incluso les cuidaba la hierba porque una de las gemelas se había comprado como medio kilo y le daba miedo fumárselo todo de porrazo así que se lo dio a su mamá para que se lo diera en dosis moderadas. La vaina es que un día esta gemela dejó de vivir en la jato de su vieja y olvidó su moño. La tía torbellino lo tuvo guardado ahí por años. Hasta que un día, no tuvo cómo pagarle a un jardinero o un hippie que le vendía unas artesanías o no sé qué huevadas y le dijo: UY, YA SÉ CÓMO TE VOY A PAGAR! y se metió corriendo a la jato. Al volver le ofreció el moño con ambas manos como si le estuviera dando mandarinas y el tío mas bien pensó que le estaban ofreciendo las esferas del dragón. Las recibió con una gran sonrisa y se fue corriendo como el Yeti. Nunca más lo han vuelto a ver. Esta es la historia que me contaron las gemelas. No tiene moraleja. La he contado porque tenía que contarla. Y ahora ya me voy porque debo ir a podar el jardín de plantas carnívoras de la tía torbellino. Que dice que luego me va a pagar en especias y justo hoy que he quedado con mi vieja para ir al cine.