sábado, 2 de diciembre de 2017

Bryce Echenique Fútbol Club


Mi hermano menor, Bryan, estudia Administración y Negocios del Deporte. A mí no me gustan los negocios y nunca en mi vida he hecho deporte. La bici no es un deporte, es una extensión de mi anatomía, una cosa así muy McLuhan. Pero, bueno, hoy se aparece Bryan con este chop que dice “Bryce Echenique Fútbol Club”. ¿Y essssta waa? le pregunto emocionado. Y también pienso: oe, ptmre, si a este pendejo yo le mandaba libros y cómics y nunca los leía. ¿De dónde este súbito amor por la literatura? Me dice: Es que he fundado un equipo de fútbol y le he puesto como el escritor que te gusta. Csm. Me mató. ¡Véndemelo! le ruego. Nooo pe -me dice- es el recuerdo del primer equipo que he fundado en mi vida. ¡Entonces déjame tomarme una chela en él, le pido. Y mientras voy llenando el vaso sueño: Carajo, quién sabe si algún día este salvaje lleva el Bryce Echenique Fútbol Club a Primera División. Bryce FC contra el River, Bryce clavándole 2 pepas al Arsenal. Csm. Se me asoman las lágrimas como marmotas que averiguan si ya empezó la primavera. Evidentemente es un sueño imposible. Un equipo llamado Bryce Echenique perdería todos sus partidos y por goleada. Como escribió Alfredo: “Mi corazón, ese memorioso, se convirtió desde entonces en perdedor nato”. Pero aunque los reventaran a golazos cada vez que salieran a la cancha ¿quién podría tener tan duro el corazón para no ser hincha del Bryce Echenique Fútbol Club? ¿Cómo no gritar por un equipo que cuenta entre sus filas a Julius, el niño soñador, a Manongo Sterne, a Tyrone Power, y al exagerado de Martín Romaña que se tiraría a llorar al grass cada que lo rozaran y nos regalaría cien penales en el minuto 90. Cómo no alentar a un equipo que le dedicaría sus escasísimos goles a los bracitos de Tere Mancini, a la mirada de Inés (cuando no me estaba mirando a mí), a Octavia y a Susan darling. ¿Cómo no enamorarse de las causas perdidas? ¿Cómo no agarrar a tabazos el corazón como si fuera un balón de 32 paños? Aunque nunca nunca nunca se metiera al arco e insistiera siempre siempre siempre en irse hasta las nubes.


1 comentario:

Ludwig Gutierrez dijo...

El blog es un mejor lugar para estos posts. Saludos.