miércoles, 13 de enero de 2010

orientación vocacional 4

Diana Reguero era chiquita y morena como una pasa. Iván le había puesto de chapa: “Pezón de suelo”. Diana era chiquita pero corría como si le siguiera un demonio. Había ganado varias medallas de atletismo además de establecer un récord como la chica a quien le pusieron más chapas en la historia de mi colegio. Es una lástima que ahora sólo recuerde lo de pezón de suelo. Diana Reguero tenía un carácter divertido y aguantó todas sus chapas con estoicismo y buen humor. Los cabrones esos le gritaban “miren, le ha salido un pezón al suelo! ¡ahí se va el pezón de suelo!” pero ella hacía oídos sordos y seguía corriendo como si le siguiera un demonio. Diana continuó acumulando medallas y la última vez que pasé por el colegio me di con la sorpresa de que le habían dado el puesto de profesora de Educación Física. Estuvimos sentados en las gradas de la cancha de fútbol, hablando de los viejos tiempos mientras ella sonaba el pito y ponía a correr a una tira de salvajes. Diana seguía siendo bajita pero había adquirido un carácter intenso y sus alumnos no paraban de correr hasta que ella les decía basta. Cuando por fin tocó el pito y todos cayeron regados como perros, bajó hasta el gramado y se puso a caminar entre ellos. Avanzaba orgullosa con su metro y medio entre súplicas de agua y piedad. Por un momento me pareció que uno de los salvajes quería burlarse y llamarla por alguno de sus apodos como en los viejos tiempos, pero supuse que desde allí abajo era difícil verla pequeña y alucinar que era un pezón de suelo o alguna protuberancia parecida.


martes, 12 de enero de 2010

orientación vocacional 3

Natalia B. nos dijo que quería ser actriz porno. Estábamos en quinto de secundaria y muchos ni siquiera habíamos visto una porno. Pachas dijo que tenía una en casa así que lo seguimos. Pachas tenía el disco Monster de R.E.M, una hermana muy guapa y una porno así que no hicimos muchas preguntas antes de seguirle a casa. Hasta ese momento mis encuentros con la pornografía comenzaban y terminaban con unas playboys que encontré en casa de mi abuela mientras buscaba los juguetes viejos de mis tíos. En una de las revistas había un doble-página con una rubia desnuda entre las patas de un león. Una imagen intrigante para un niño en busca de juguetes. En la película de Pachas no había leones ni rubias sino dos tipos dándole lo suyo a una morocha pequeñita como un mono. Parecía una situación injusta pero la morocha chiquita no parecía estar a disgusto. Vimos la película un rato y luego nos pusimos a oir el Monster esperando que la hermana de Pachas apareciera por allí. Ese año muchos chicos querían invitar a Natalia B. al baile de promo pero fue Pachas quien finalmente fue con ella. Según recuerdo, la pasaron muy bien. Natalia B. no era una puta ni una hijadeputa, simplemente quería ser actriz porno. Después de la noche del baile no la volvimos a ver. De hecho, no volví a ver a mucha gente del colegio. A Pachas si. Me lo encontré hace poco en el matrimonio de otro amigo de la promoción. Me dijo que cuando compra porno, todavía revisa la lista de actrices esperando toparse con Natalia B.

lunes, 11 de enero de 2010

orientación vocacional 2

Los papás de Luchito Vargas estuvieron algo sorprendidos cuando él les dijo que quería ser bombero. Los papás de Luchito estuvieron sorprendidos porque ellos no veían como en el colegio le prendían fuego a su carpeta. La cosa era así. Alguien iba y sacaba el alcohol del botiquín. Luego lo iban regando bajo su carpeta sin que él se diera cuenta y finalmente alguien tiraba un fósforo. Luchito Vargas no se incendiaba de milagro. Luchito hubiese querido acusarlos con el profesor pero el problema era que al profesor también le incendiaban el escritorio. Era la misma modalidad. Alguien iba por el alcohol al botiquín, lo echaban bajo el escritorio cuando este iba a la pizarra y luego alguien tiraba un fósforo. El profesor hubiese querido acusarlos con el director pero el problema era que al director también lo habían encerrado un día en su oficina y le habían tirado por la ventana bolas de papel en llamas. Mi colegio estaba lleno de gente incendiaria y por eso no es nada extraño que Luchito les dijera a sus viejos que quería ser bombero. Yo les dije a los míos que iba a ser escritor y también estuvieron algo sorprendidos. Pero es que ellos tampoco vieron como le prendían fuego a la carpeta de Luchito.


domingo, 10 de enero de 2010

orientación vocacional

En mi colegio decían que Jorge Caro estaba loco porque se subía al techo de los salones y se quedaba allí hasta la hora de la salida. Yo era uno de los pocos que no pensaba que Jorge estuviese loco así que fui y le pregunté qué demonios hacía allá arriba. Me dijo que tenía un pote de pintura roja y que estaba dibujando un tiranosaurio rex. Dijo que lo estaba haciendo a tamaño natural de modo que los aviones que llegaban a la base de Las Palmas pudiesen verlo. Supongo que salvo aquellos pilotos y Jorge, nadie más vio aquel tiranosaurio. Y nadie lo vio porque nadie preguntaba y preferían pensar y decir que Jorge estaba loco. Pero no estaba loco. La única diferencia entre Jorge y el resto era que mientras nosotros dibujábamos mapas del Perú en nuestros cuadernos él estaba allá arriba dibujando aquel enorme tiranosaurio. Esto no lo supo nadie salvo yo y aquel jodido psicólogo del colegio que cuando escuchó la historia le preguntó a Jorge si no había pensado en estudiar paleontología o algo que tuviera que ver con dinosaurios. Jorge le dijo "Dalí pintaba relojes y nadie le sugirió que fuera relojero"


jueves, 7 de enero de 2010

mario, marco y sebastián

Bueno, primero tenemos a este tipo que va a los aeropuertos para no sentirse solo. Creo que se llama Mario. Mario llega al Jorge Chávez a las diez de la noche y no se va hasta que amanece. A veces le gustaría irse antes a casa pero no tiene auto así que debe esperar a que pasen los primeros buses. Su recorrido dentro del aeropuerto incluyen unos veinte paseos en la tienda Duty Free y unas ocho o diez visitas al baño. A las dos se compra una big mac. A las 3 pide un mc café. Luego no vuelve a buscar comida hasta que amanece. Justo antes de irse se acerca al Dunkin Donuts por una dona bavaria. Se la va comiendo mientras atraviesa el estacionamiento rumbo a la salida. Mario nunca ha probado otra dona que no sea la bavaria. El cuento comienza una de estas noches. Está en una de las salas de embarque y conoce a una mujer. Ella está por tomar un avión a la India. No es la primera mujer que conoce. De hecho, conoce a alguien casi todos los días. Esta sin embargo, es la primera a la que le dice que no está esperando ningún avión.

Luego está Sebastián. Sebastián nunca ha tenido un gato y normalmente los gatos no se le acercan pero desde que K se ha ido, los gatos parecen conectar con él. Sebastián ha sido siempre un chico de perros. No entiende a los gatos. No sabe como comportarse con ellos. Esa tarde sin embargo cuando Sebastíán se pone de pie el gato lo sigue. Al llegar a casa Sebastián lo deja entrar.

Finalmente tenemos a Marco. A Marco le gusta ponerse los vestidos y los calzones de su mujer. Ha conseguido este libro de Boris Vian en el que dos tipos se disfrazan de mujer para infiltrarse en una banda de criminales compuesta por lesbianas. Marco trata de sustentar su travestismo frente a su mujer citando a Vian. Ella le ha hecho una cita con el psicólogo, otro tío al que también le gusta vestirse de mujer.

Uno de los tres no pasará de este fin de semana, aunque tenga que partírseme el culo, la cabeza y la yema de los dedos. Los otros dos lo seguirán por inercia.

domingo, 3 de enero de 2010