jueves, 10 de noviembre de 2011

el puente sobre el río Chira

A los 76 años mi abuelita acaba de publicar su primer poemario.

Como mi abuela vive en Sullana y allá no hay muchas imprentas sino más bien tamarindos, burritos y zancudos, yo me he encargado de imprimírselo acá en Lima.

Hoy me he levantado muy temprano para ir a Civa a enviarle sus libros a Sullana porque mañana es la presentación oficial del libro. Así ha quedado:



Mi mamá me cuenta que antes mi abuelita escribía unos poemas de amor muy brutales pero que luego por alguna razón dejó de hacerlos y ahora solo escribe para su terruño, que al parecer le devuelve más amor que mi abuelo.

Como todo el poemario trata de Sullana, mi abuelita me envió este boceto para la portada.



El río que se ve en la foto de abajo es el río Chira, cruzado por dos puentes anaranjados. Por el de adelante cruzan los carros y por el del fondo cruzan los burritos como se ve en esta fotografía:



Una vez tomé esta foto abajo del puente nuevo durante el fenómeno del niño de 1998.


El arbolito había crecido durante la época de sequía y cuando llegó el fenómeno de El niño lo inundó todo y el arbolito se quedó ahi al medio. Tomé esa foto porque estaba llevando un curso de foto en la universidad, pero sobre todo porque con eso de que andaba solo en Lima (mis padres habían regresado a Talara) me sentía un poco como el jodido arbolito.

Esta es una foto de mi mejor amiga lanzando un coco desde el puente viejo:



Y en el mismo puente mi amigo Ricardo me tomó esta foto en la que tengo mi polo del merlín que me acaba de recordar esa canción que dice: ♫ "voy a tirarme al mar para que un pez espada me parta por la mitad, y si en el mar no encuentro a ese pez espada, más que sea que me ahorque un cangrejo criminal" ♫


En fin. La cosa es que cuando mi abuela me dijo que quería una portada sobre Sullana, decidí que yo la dibujaría dado que ese puente me traía tantos bonitos recuerdos.

La dibujé a lápiz sobre un pedazo de cartulina que compré en el mercadito.


Luego la coloreé en photoshop. Y así quedó:




si a alguien le gustaría tener el poemario de mi abuela me avisa y le guardo uno

domingo, 6 de noviembre de 2011

jueves, 3 de noviembre de 2011

cosas que uno encuentra en la basura

Venía en la bici. Pedaleaba despacio porque era una noche fresca, sin autos y provocaba ir mirándolo todo, los árboles, las rejas de las casas, provocaba ir esquivando las bolsas de basura, rodeando los postes como gene kelly pero sin gota de lluvia que chucha, pateando una piedra que se había salido de un montículo y cruzaba la vereda como un extraño bicho. Pedaleaba e iba escuchando los fuegos artificiales porque era noche de brujas y en Lima revientan cuetes por todo y comen anticuchos y bailan y luego se rompen botellas en la cabeza tan contentos. Por suerte esa noche, todo aquello estallaba muy lejos de la calle por donde yo paseaba tranquilamente en mi bicicleta.

Entonces encontré aquel enorme carrete de cartón. Estaba tirado junto a unas bolsas de basura y a pesar de que la luz del poste caía justo sobre él, yo estuve a punto de no verlo pues un par de cuadras antes me dio algo y decidí dejar tanta mariconada nocturna y comencé a pedalear como un animal para llegar rápido a casa. Me llamó la atención el tamaño del carrete. Uno está acostumbrado a que las cosas tengan cierto tamaño. Es por eso que puedes dejar de notar un gato que cruza la calle, pero si una vaca del tamaño de un gato cruza la calle, seguro que no dejaras de verla.

Me he traído el carrete a casa. Es un carrete como el de los hilos solo que mucho más grande porque este sirve para envolver el cable coaxial que lleva la televisión hasta las casas. Lo he recogido porque se me ocurrió lo siguiente: ir llenando el carrete con páginas escritas hasta tener una novela que se lea como quien desenrolla un hilo.

Al principio me ha parecido una idea genial pero luego me he empezado a preguntar en qué sentido tendría que enrollarla para que se hiciera más fácil su lectura. Pensando en eso me he dado cuenta de que la razón por la que las novelas son impresas en formato de libro es porque es la forma más cómoda de leerlas y probablemente la única forma en que al leerlas, puedes olvidarte del soporte material y dejarte llevar por la historia. Con el carrete no. Tal vez por eso lo he recogido. Porque no sé si estoy preparado para llenar las hojas y he decidido distraerme con el soporte. Un escritor no puede hacer eso.

Al llegar a casa he dejado el carrete junto a la puerta. Al día siguiente alguien se lo ha llevado. Probablemente a la basura. Ahora no me quedan más que las hojas en blanco.

Suficiente.

pregúntale al polvo

hoy ha sido un día muy pendejo. debía pagar el alquiler de mi cuarto y no tenía el dinero. mi casero llamaba cada media hora a preguntar si ya lo había conseguido. mi casero es un chico de 18 años que vive en san juan de lurigancho y que a veces confunde mi número con el de su novia y me manda mensajes románticos. hemos ido con héctor al mercado por dos filetes de hígado porque era para lo único que nos alcanzaba. por alguna razón el hígado de la vaca es mucho más barato que el resto de su carne a pesar de que es igual de rico y a pesar de que las vacas no se lo destruyen a base de mojitos y chilcanos. También nos alcanzó para una cebolla y dos tomates, un par de huevos y hasta para un plátano para freir. almorzamos como reyes pero no teníamos para pagar la renta así que nos echamos a dormir. por fin a las cinco de la tarde mi viejo me ha sacado de la miseria y he pagado mis deudas con lo cual he recuperado la paz. entonces me he puesto a hacer este dibujo que retrata el primer párrafo de la novela "Pregúntale al polvo" de John Fante. Bukowski utiliza este mismo párrafo como epígrafe de una de sus novelas pero ahora no recuerdo en cuál. Este libro me lo prestó mi amigo Helí y es muy bueno así que a parte del dibujo, les voy a dejar el link para que se lo descarguen.

Quisiera contar algo más. Cuando estaba dibujando la tercera viñeta algo ha sucedido con mi lapicero y la bolita que gira para regular el correr de la tinta ha salido disparada. en su lugar ha asomado un delgado cabello metálico que dejaba pasar más tinta de la necesaria y que raspaba sin misericordia la hoja de mi cuaderno. Por alguna extraña razón he seguido raspando el cuaderno y he terminado el dibujo a base de manchas de tinta. he contado esto porque mientras raspaba la hoja me di cuenta que es así como desde hace un tiempo me siento al escribir y que esa es una de las razones por las que ya no lo hago. siento que raspo la hoja y que lo mancho todo, que mis palabras ya no corren con facilidad como antes (ahora mismo lo siento). pero sobre todo lo he contado porque esta vez, a diferencia de las otras, seguí dibujando aún cuando raspaba mi cuaderno y lo manchaba todo y aún cuando mi tío roncaba al pie de mi cama y su hijo roncaba al pie de mi tío y pasaba la medianochey la lámpara fallaba y hacía calor en mi pequeña habitación de pueblo libre. lo he contado porque recordé este poema de bukowski que dice algo así como que si vas a crear, vas a crear trabajando 16 horas por día en una mina de carbón o vas a crear en una piecita con tres chicos mientras estás desocupado, vas a crear aunque te falte parte de tu mente y de tu cuerpo, vas a crear ciego, mutilado, loco, vas a crear con un gato trepando por tu espalda mientras la ciudad entera tiembla en terremotos,bombardeos, inundaciones y fuego. "

Supongo que aunque no tengo un gato trepando por la espalda, esta es mi forma de decir que este es para mí, un regreso nada triunfal ni heroico al raspar las hojas del cuaderno. total, si todos los autos dejan marcas de hule al empezar la carrera ¿por qué yo no he de permitirmelo también, una vez más?

Antes de irme a dormir quisiera contarles que dos de mis escritoras favoritas han reabierto sus blogs personales y están posteando a diario con lo cual uno se siente bien acompañado en el barrio blogger y da ganas de ir a decirle al facebook: in your face! Bueno, miren el dibujito, lean a John Fante y vayan a visitar a estas muchachas:








martes, 25 de octubre de 2011