jueves, 8 de enero de 2009

Giomar, he estado escribiendo hasta las 4am. Estaba tratando de finalizar un cuento cague de risa y quería dedicártelo, básicamente porque Pati llamó y me acordé de la dedicatoria que pone Cortázar en Bestiario (su primer libro de cuentos) y que dice algo así como "a Paco, que gustaba de mis relatos". Me ha parecido importante dedicar lo que uno escribe a quienes te leen fielmente aunque dejes de postear y prefieras ir a montar bici y comprar té burbuja en Miraflores o pasarte la madrugada bajando películas de Buster Keaton. El hecho es que no he podido terminar el cuento, de modo que ya lo postearé pasado mañana, aunque ya no sea tu cumpleaños. Igual ya sabes que está dedicado. De todos modos, cuando cerré el word, escribí esto, que no es un cuento, pero igual quise contarlo porque fue muy extraño.


A punto de irme a dormir, una mariposa gigante ha entrado a mi cuarto. Me ha tomado cinco minutos atraparla y soltarla nuevamente hacia la calle donde ha volado a su antojo. Lo escalofriante, es que para atraparla he tenido que acercarme despacio y he terminado viéndola más de cerca de lo que hubiese deseado. Su cuerpo de rayas grises y rojas y sus enormes ojos cenizos vibraron intensamente apenas la tuve entre mis manos. Cuando la vi volando fuera me pareció incluso tan grande como un pájaro. Lo que me pone nervioso es que de pronto recordé que una vez vi a un perro en la calle e inconscientemente lo llamé como un amigo que había muerto hace poco. Estoy pensando en la mariposa y en su extraña insistencia por quedarse en mi cuarto, pegada a mi closet, a mi cómoda y a mis libros. Me pregunto ¿a quién realmente acabo de soltar por mi ventana? ¿a que viejo amigo he tenido aleteando entre mis manos?

1 comentario:

marií dijo...

hoy recuerdoooo maaaaariposaaaass que ayer solo fueron huuuumoooo mariposasss maripoooosasss