jueves, 1 de diciembre de 2011

contando un poco sobre mi trabajo

el storyboard



la animación lista:





con la paga de esto mañana voy a ir a recoger mi nuevo mueble de cocina =D

.

martes, 29 de noviembre de 2011

la oficina

Hoy no puedo escribir mucho porque tengo que presentar un trabajo mañana.
Mi trabajo es hacer dibujos animados.
Para mañana por ejemplo, tengo que darle vida a esta gente que ven ahí abajo
Se supone que ya es casi la hora de almuerzo o sea que en un rato saldrán todos corriendo, emocionados.
Lo malo es que no corren por sí solos.
Yo tengo que hacerlos correr.



,

lunes, 28 de noviembre de 2011

la orilla


Hoy he bajado al mar. He vuelto a casa con diez piedras y un cangrejo seco. La coraza del cangrejo parecía una pieza de bisutería, no un bicho muerto. Encontré varios cangrejos secos entre las piedras pero había que cogerlos con cuidado para que no se te hicieran polvo entre los dedos. Cuando se hacían polvo era difícil imaginar que eso alguna vez había sido un ser vivo. Hace un par de días aquellos cangrejos habían estado corriendo de lado entre esas mismas piedras redondas, escapando de la espuma que sube crepitando, pero ahora se deshacían por completo entre mis dedos sin que yo hiciera presión alguna. Sus ojos, sus tenazas, sus patas eran solo un poco de polvo que caía entre mis piernas y desaparecía entre las piedras.

Estaba yo leyendo a Guy de Maupassant en la orilla. El cuento que leía era "La Maison Tellier" y trata de unas prostitutas que van de viaje a otro pueblo para la primera comunión de una niña. En el nuevo pueblo nadie sabe que son prostitutas así que les ofrecen el lugar de honor en la iglesia; pero cuando comienza la ceremonia, una de las prostitutas viendo aquellas niñas, recuerda su propia infancia y se echa a llorar. Al cabo de unos segundos todas ellas están llorando y finalmente todos en el templo gimen y lloran conmovidos. Un cuento inolvidable, escrito con palabras simples. Pensaba yo: escribir un cuento debe ser como escoger piedras en este lugar. Todas parecen iguales y sin embargo...

Pensaba yo en esto pues tras terminar el cuento me había puesto de pie y buscaba algunas piedras para llevar a casa. Era difícil mantener el equilibrio porque las piedras no se mantenían firmes y resbalaba y me hundía igual que con las palabras. La más bonitas, además, estaban cerca de la reventazón y había que correr a cogerlas cuando la marea se retiraba por unos segundos. Buscaba yo una piedra de esas que se usaban antes en la cocina para chancar los ajos o la carne. Había ido al mercado a comprarla y todas las señoras me habían dicho que ya nadie vendía piedras y que si quería una, fuese a la playa. Así que allí estaba yo, buscando piedras para chancar carne y leyendo a Maupassant.

Ahora, mientras escribo, tengo las piedras aquí sobre el escritorio, junto a mi mano derecha. A ratos las acaricio. Coloco una negra sobre una blanca y trato de recordar el poema de Vallejo. También tengo aquí el pequeño cangrejo. Tiene ocho patas y dos tenazas. Cada tenaza no tiene más de un par de milímetros de grosor y sin embargo es tan perfecta como un barco o una mesa bien puesta.

No sé muy bien por qué traigo estas cosas a casa. No sé tampoco por qué voy al mar o por qué leo a Maupassant. Pero me siento bien, y me doy cuenta de que con los años, he aprendido a confiar más en aquellas cosas cuya razón de ser no puedo explicar.


martes, 15 de noviembre de 2011

un escritor y un pescador

Hoy ha sido el segundo día de taller con Oswaldo. El cupo era para veinte personas pero cada vez viene más gente. El primer día eramos veintiuno y hoy hemos sido veinticinco. Durante la clase me he puesto a dibujar a Oswaldo y me ha quedado así:
aAunque como una de las cosas que más llama la atención cuando lo ves, es su cabello cano, creo que el negativo de la imagen lo representa mejor:



Después de clases me he ido a almorzar al pasaje José Olaya.

Mi mesa estaba justo frente a la estatua de bronce en la que se ve al mártir, de cuerpo completo, levantando con su mano derecha una de las cartas que llevaba a nado desde El Callao hasta Chorrillos. Con la otra mano arrastra una red. Una estatua terrible a mi gusto pues en ella se intuye muy poco del pescador y en cambio se ve a un semidios levantando una carta con furia y profiriendo un terrible grito al cielo. Yo no creo que Olaya haya sido así. Un hombre que es capaz de ir a nado desde el Callao hasta Chorrillos tiene necesariamente que ser un hombre sin furia en su corazón. La furia es una roca demasiado pesada y hubiera terminado por hundirlo antes de llegar siquiera a las costas de Magdalena. Aquel tramo imposible de nuestra fría costa, solo pudo haber sido cubierto por un hombre que no estaba destinado a ello... pero que decidió hacerlo.

Me lo imagino a trescientos metros de las playas de Miraflores, flotando un instante para recuparar el aliento mientras pequeños peces le picotean las piernas y puedo sentir su frío; el océano inmenso presionándole los pulmones; pero sobre todo, puedo imaginar su certeza de que ese era el único lugar posible para él en ese momento. Y la puedo imaginar, porque es la misma certeza que debe haber tenido Ernesto Guevara, cuando enfermo de asma se lanza una noche a cruzar el amazonas frío y lleno de pirañas para ir a pasar su cumpleaños con los leprosos, y porque en general, es la misma certeza que tienen todos los hombres simples que han decidido hacer cosas imposibles.


.

lunes, 14 de noviembre de 2011

café

Mi casero ha llamado esta mañana y me ha pedido dinero prestado. Mi casero es un chico de veinte años, delgado como la capa de ozono, que a veces confunde mi número con el de su novia y me manda mensajes de texto románticos. Esta vez ha confundido mi número con el de alguien con dinero. Yo no tenía más que un poco de café al fondo de la lata. Eso es lo que me separa de la miseria: cuatro o cinco cucharadas de café al fondo de la lata.

El último poco de dinero que me quedaba lo he utilizado para pagar mi cuenta de internet porque al parecer prefiero estar hambriento que incomunicado. Después he ido a tomar mi almuerzo al mercadito donde la comida es más barata. Me he llevado el primer tomo de "La palabra del mudo" de J.R.Ribeyro bajo el brazo. Me he dado cuenta que yo uso los libros como sombreros o bastones. Los saco a pasear y los traigo a casa sin haber leído una sola hoja pero consciente de que sin ellos el camino se me hubiese hecho más difícil.

En el mercadito he almorzado un seco de carne con frejoles que me ha hecho prometer no volver a comer en el mercadito. De regreso a casa he llamado a mi abuela porque hoy es su cumpleaños. Mi abuela estaba tan contenta por la presentación de su poemario que me he olvidado del marcador de la tarifa y hemos hablado un buen rato. Después he pasado por una bodega en busca de un beso de moza. Como no tenían he comprado un sol de chancays. Me han dado 8. Me acabo de comer 3 de ellos con un café.

Cada vez que abro la lata de Nescafé veo más su fondo plateado. Sé que en un par de días ya no podré sacar nada con la cuchara y tendré que echar el agua hirviendo dentro de la lata para que disuelva el café adherido a los bordes. Con suerte me dará para media taza.

Charly canta un cover de los beatles en mi radio. There's a place.

.

libros y películas

Son casi las tres de la mañana y no tengo sueño. Hoy dormí por la tarde y al despertar, una densa neblina se comía la ciudad. Cerré las ventanas y me puse a ver "Bonnie y Clyde".

Hay un problema con esta película. Bonnie y Clyde no son una pareja de asesinos encantadora. No son como Mickey y Mallory de Natural Born Killers. Puedo decir incluso que Vicent y Jules en Pulp Fiction hacen una mucho mejor pareja. En realidad Clyde está bien pero Bonnie es una mujer histérica a la que provoca darle de balazos. Lo que he hecho es sacar el dvd y me he puesto a ver "The Shawshank Redemption" que es una peli en la que siempre puedo confiar.

Luego de verla me he descargado el libro de Sthepen King en el que está inspirada. Lo he conseguido en inglés y también en español. El libro se llama "Rita Hayworth y la redención de Shawshank" que por cierto me ha recordado el título "La traición de Rita Hayworth" de Manuel Puig, aunque no creo que tengan nada que ver la una con la otra.

No es la primera vez que veo The Shawshank Redemption; sin embargo, hasta ahora no había leído la parte de los créditos donde dice que está basada en una historia de Stephen King. Lo más loco es que este relato de Stephen King, es uno de los cuatro cuentos que conforman su libro "Different Seasons" dentro del cual también está "The body" que a su vez inspiró la película "Stand by me", otra de mis 5 favoritas de todos los tiempos. ¿Cuáles son las probabilidades?

Otra de las cosas raras que descubrí, es que en la película, el tipo que Andy Dufresne inventa legalmente para librar de impuestos al alcade la prisión es un tal Stephen; con lo cual tenemos que Stephen King crea a Andy Dufresne y este a su vez vuelve a crear a un Stephen y lo hace millonario, cosa que finalmente también sucedió con Stephen King.

No sé que tan bueno sea el libro pero si es al menos la mitad de bueno que la película seguro valdrá la pena leerlo. También me he quedado con las ganas de leer The Green Mile de Stephen King aunque probablemente vuelva a ver la película un par de veces más antes de conseguirlo.


Rita Hayworth y la redención de Shawshank - Stephen King

.
.
.

Acaba de amanecer en Pueblo Libre. Son las cinco de la mañana. Desde mi ventana del octavo piso veo a lo lejos las letras rojas del Sheraton. No se han apagado en toda la noche. También veo el cerro San Cristóbal. La cruz está apagada pero los faros que la rodean brillan como las velas sobre una torta. También se ve el Centro Cívico que ya no es el edificio más alto de Lima.

Me pregunto a qué hora se me irá el efecto de la Coca Cola.