domingo, 2 de marzo de 2008

frankenstein

Siendo las doce y diez de la noche, acabo de terminar de ver Frankenstein: una de las mejores compras que he hecho últimamente. Me pregunto, ¿cómo es posible que películas de terror de los años treinta (fue filmada el mismo año que Drácula y nueve después que Nosferatu), con todas sus deficiencias y limitaciones técnicas, sigan infundiéndome más respeto que cualquiera de las de ahora?. Y sobre todo ¿cómo es posible que esta salvaje de Mary Shelley tuviera dieciocho cuando escribió el libro en el que se basa la película? ¿Qué rayos tenía en la cabeza? ¿Qué haría un sábado como hoy si estuviese viva? Miro a través de mi ventana y pienso en las Mary Shelley de nuestra generación. ¿Dónde coño estarán? ¿Acaso comiéndose un helado en las gradas del cine alcazar? ¿Quemando todas sus futuras novelas en consultorios de caros psicoanalistas? ¿O vaporizadas frente a la pantalla de su facebook mientras dentro suyo, su corazón: un Frankenstein completamente domesticado, se asoma a la ventana y espera impaciente a que llegue la ciudad entera a prenderle fuego al molino que le sirve de refugio... pero tambien de prisión?










esta escena me recordó totalmente a
Un día perfecto para el pez banana











6 comentarios:

Yani dijo...

juro que debes verte bien lindo cuando reflexionas asi... tan en grande!

abraxo :P

Mu dijo...

bueno, yo aye estaba emborrachandome en una parrillada...

noseasloco dijo...

las Mary Shelley se estaban metiendo unas Shelleys bien helleneys!!

Miguel dijo...

Es que antes se hacía cine como quien escribe un blog y no se leía a Cohelo, pues.

reinadecapitada dijo...

creo que cualquier película que te ponga la carne de gallina merece ser considerada e terror, aunque no implique muertos vivientes o adolescentes arechos y beodos gritando cuando el descuartizador los perigue. esos tópicos ya fueron, el verdadero terror es el que te hace sentir que no estás seguro en ningún lado y que somos unas miserables cucarachas indefensas.

no he leido ni visto frankenstein. sólo me sé la anécdota, respecto a su origen, que el grupo literario donde la miss shelley participaba acordó escribir una novela cada uno, pero sólo ella cumplió y de ahí salió frankenstein.

Eleafar Cananita dijo...

lo que me han contado es que ella tuvo una perdida prenatal, seria hijo de cierto poeta de apellido italiano, si no me falla, quien usaba gladiolo en el ojal; la cosa es que quedo traumatizada porque segun la costumbre de la epoca, lo velaron dignamente -imaginate-, y lo enterro en una cunita. harto sentimiento de culpa dicen, y bastante deseo romantico de recuperacion de lo perdido. el laudano ayudo bastante. ademas que en su grupo literario todos lanzaban hachis. y no es broma eh.