jueves, 3 de mayo de 2012

química

hoy he bajado a tomar desayuno a la calle. iba caminando hacia la tienda pero a mitad de camino volví y compré un emoliente y un sánguche de pollo. luego me fui con mi pan y mi vaso a caminar por las galerías. en una de las tiendas están vendiendo un miscroscopio como el que yo quería tener cuando era niño. quería ver qué había en el agua, en la tierra del jardín, quería mirar a los insectos más de cerca. lo más parecido que tuve fue una lupa que usaba para prender fuego al papel. me gustaba ver como en medio de la hoja iba naciendo aquel halo amarillo que poco a poco se iba tornando oscuro hasta que saltaban las llamas. todo duraba un par de segundos así que tenía que hacerlo varias veces. también tuve un juego de química que traía veinte tubitos de ensayo llenos de azufre, sodio, astillas de plomo y otros elementos químicos con los que se podía hacer esperimentos. había una combinación que servía para hacer tinta invisible. escribías y no se veía nada hasta que acercabas la hoja al fuego. yo dibujaba pergaminos porque cuando la tinta se quemaba daba la impresión de ser un pergamino real.  hacía eso porque además no tenía nada que contar y que mereciera estar escrito con tinta invisible. ahora tengo algunas cosas que contar, pero siento que mi voz es tinta invisible y que ya nadie va a venir a prenderle fuego.



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